Háganle la lucha

Algunos luchadores tienen negocios o profesiones alternas, para ahorrar y no despilfarrar sus ganancias
El Hijo del Santo
13/04/2018 - 05:18

MIS QUERIDOS y fieles seguidores de El Gráfico, les mando un saludo muy afectuoso y agradezco que cada viernes compren este diario. Hoy quiero platicarles de algo que es importante en mi profesión: el tema del dinero. Mi padre siempre me dio este consejo: el dinero se ahorra, se abre una respetable cuenta bancaria y entonces se invierte en un negocio que te asegure el futuro.

Desde hace muchas décadas, sólo han sido contados los luchadores que han pensado en su futuro. En la década de los años 50, lo que ganó Chico Casasola en la lucha libre lo invirtió en un restaurante-bar ubicado en las calles de Isabel la Católica y que él mismo atendía. Ese negocio le generó buenos ingresos.

Polo Torres destinó los dólares que ganó y ahorro de sus giras a USA en la construcción de su casa y también abrió una cantina en su natal Torreón, Coahuila.

El Santo invirtió parte de su dinero en la coproducción de algunas películas, en la historieta con José G. Cruz, en bienes raíces y en algunos negocios que en su momento fueron redituables.

Black Shadow prefirió la industria del zapato, mientras que Tarzán López y Enrique LLanes lo hicieron en el negocio de las cerrajerías.

Hoy veo con mucho orgullo y admiración a muchos de mis compañeros que se preocupan por su futuro y el de sus familias. Como es el caso del Villano V, quien tiene una carrera universitaria y es un experto ortodoncista.

Otros más se han preocupado por aprender todo lo relacionado con la medicina alternativa y terapéutica, como Dos Caras, el Dandy, Blue Panther, Mano Negra y el Impala, entre varios más.

La comida también ha sido otra alternativa de inversión para los luchadores y tenemos en este ramo a Climax y sus pizzerías, a Baby Face con sus famosísimos arroces de la colonia Doctores. Y  Súper Astro, el Pandita y recientemente mi querido Octagón, cuya especialidad es el sushi y la comida oriental.

También invertir en la parte deportiva es redituable y ahí tenemos a don Pedro Aguayo y Dr Wagner Jr, quienes tienen sus propio gimnasios: Aguayo en Tala, Jalisco. Y Manolo en su natal Torreón.

Otro giro interesante es invertir en nuestra propia marca, cómo es mi caso y puedo decirles por experiencia propia que es un negocio noble, siempre y cuando estés a la vanguardia y creando nuevos productos. 

Yo he sido muy afortunado en tener a mi lado a una excelente compañera, que es mi productora Gabriela Obregón, quien ha trabajado mucho para mantener nuestra marca logrando día con día crecer como empresarios y de esta forma prepararnos para el futuro.

Puedo mencionar también a Solar, Bobby Lee Jr, Baby Richard entre varios más. El luchador que llena arenas, que cobra de acuerdo a su categoría muchas veces gusta de vestir bien y proyecta una buena imagen. Cuando está en la cumbre el séquito le hace famoso pero un buen día, cuando empiezan a decaer, los "amigos" desaparecen y se descubre la causa: no les queda un centavo y la gente se aleja.

Tantos han sido los casos, que enumerarlos sería demasiado. Entiendo que con esta situación económica es muy difícil ahorrar. ¡Está cañón!, como dicen por ahí. A mí también me cuesta trabajo, pero podemos intentar algo. 

Yo los invito a no pasar tristes días en el futuro, en una miseria en la que sólo se recuerdan las épocas de opulencia y despilfarro.

Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.

 

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