Lucha contra la oscuridad

El hijo de la leyenda recuerda una batalla épica del Enmascarado de Plata contra un temible gladiador
El Hijo del Santo
07/11/2014 - 03:00

Son varios los aspectos que hacen que esto sea inolvidable. En primer lugar, fue la primera lucha de apuesta entre dos populares enmascarados: El Santo y Black Shadow. En segundo lugar, se transmitió por televisión a nivel nacional y paralizó a nuestro país. Y en tercer lugar, fue un combate efectuado en la Arena Coliseo que rompió el récord de asistencia con miles de aficionados.

La rivalidad surgió en 1947 y se acrecentó a inicios de la década de los años 50, cuando Black Shadow formaba una sensacional pareja con el Cavernario Galindo.

En una ocasión tuvieron diferencias y el Cavernario Galindo se unió a El Santo, lo que avivó el odio y los celos del Hombre de Goma hacia el Enmascarado de Plata.

Así que sin tener otra opción, El Santo lanzó un reto de máscara contra máscara a Black Shadow, ya que ésta parecía la única manera de ver quién era el mejor.

Esa noche, ataviado con una elegante bata negra, el primero en subir al ring fue Shadow, quien llevaba como second al entonces novato Blue Demon.

Minutos después apareció El Santo con su inigualable capa plateada. Juanto a él estaba Dick Medrano, como auxiliar de su esquina.

El réferi Rodolfo Blancarte dio la señal para que iniciara el combate, que empezó de manera técnica. Enseguida, El Plateado empezó a golpear a su acérrimo rival contra los esquineros del ring ante la desaprobación del público y de Blue Demon.

El Santo continuó el brutal castigo, y con una serie de topes a la mandíbula, impulsándose con las cuerdas del cuadrilátero, noqueó a Shadow, quien escuchó las tres palmadas ante la algarabía de la porra ruda.

A inicio de la segunda caída la pasión estaba en efervescencia y el público dividido. El Príncipe Negro, como algunos llamaban a Shadow, también sabía golpear y así reaccionó frente a su enemigo hasta colocarle un tirabuzón que El Santo soportó y logró romper.

El Enmascarado de Plata reaccionó y aplicó otra serie de topes a la mandíbula, pero esta vez Shadow, astutamente, evitó uno de ellos. El Atómico se estrelló de cabeza en la lona, situación que aprovechó el de negro para vencerlo en el segundo episodio.

Ya empatada la lucha sonó el silbato que anunciaba la tercera y definitiva caída. La gente estaba al filo de la butaca, ¡enloquecida! Los dos se emplearon a fondo para terminar lo más pronto posible la lucha, resistiendo golpes, llaves y castigos ante las angustiadas gargantas de los aficionados que gritaban como locos.

Ambos contendientes buscaban el triunfo. El Santo soportó un doloroso cangrejo que casi rompe su espalda, después una swástica, y sacando fuerzas de flaqueza, reaccionó colocando una contundente llave de a caballo que parecía el final.

Sin embargo, La Sombra Negra aguantó estoicamente y logró zafarse del castigo.

El público estaba enardecido. En eso, mi padre fue aventado hacia afuera del ring mientras El Hombre de Goma lanzaba un poderoso tope entre segunda y tercera cuerda que el astuto Santo esquivó, logrando que su rival se estrellara en las butacas.

El encuentro estaba al rojo vivo y Shadow regresó al ring a la cuenta de los 19 segundos sólo para recibir varias tijeras al cuello, seguidas por una serie de topes rematados por una rana de la que ya no pudo salir.

Minutos después, el momento esperado por todos llegó. Ante una lluvia de flashazos de los fotógrafos y gente arremolinada alrededor del ring, los aficionados vieron cómo Alejandro Cruz se despojaba de su fúnebre máscara mostrando resignado su rostro, mientras El Santo salía victorioso hacia los vestidores cargado en hombros tal y como después se hizo una tradición con él.

Si alguien vive para contarnos que estuvo en esta contienda evíenos un correo a [email protected]. Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.

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