Abrazos de fin de año

El hijo de la leyenda recuerda el verdadero sentido de las fiestas y a un grupo de amigos a los que frecuenta en esta temporada
El Hijo del Santo
05/12/2014 - 03:30
Mis queridos amigos de El Gráfico, como cada viernes es un gusto saludarlos y por este medio estar cerca de ustedes. 
 
No sé si les sucede algo que me pasa a mí. Recuerdo que cuando era niño se me hacía eterna la llegada de la Navidad, el Día de Reyes y mi cumpleaños. Eran tres fechas que me parecía que una vez que pasaban ya no llegarían hasta dentro de mucho tiempo más. 
 
Con el paso de los años mi sensación es otra: se me va rapidísimo el tiempo. Resulta que ya estamos a unos días de tan hermosas celebraciones, como son estas fiestas en las que regularmente nos reunimos con nuestros seres queridos, pero de eso les hablaré en otra ocasión.
 
Con toda la publicidad y anuncios que nos invaden día a día, con esto de las promociones del Buen Fin  y tantas  más que hay por ahí, he estado pensando en la cuestión del dinero y los bolsillos de los mexicanos, entre los que por supuesto me incluyo. 
 
Creo que más allá del querer dar y regalar objetos o artículos caros, siempre es mejor buscar algo útil y necesario para la persona a quien le vamos a regalar. 
 
Desde luego el dar siempre es una bonita forma de demostrar nuestro cariño y afecto a los demás,  pero es muy importante estar conscientes de que tenemos que ser responsables en cuanto a las finanzas de la familia. 
No  me quiero ver aguafiestas y quitarles la ilusión de comprar el regalo del intercambio o el de los maestros, el de la Navidad, el de Santaclós o de los Reyes Magos. No es en ese sentido en el que les hablo;  de hecho,  yo mismo tengo tienda donde vendo mis productos oficiales. Mas insisto  en el tema de que debemos administrarnos y ser económicamente responsables. 
 
Para los que tenemos tarjetas de crédito nos resulta muy fácil echar la firma y después averiguamos.  ¡No!
 Creo que debemos  ver bien hasta dónde dan nuestras posibilidades y no gastar más de lo que tenemos o podemos pagar para que después no vengan las presiones económicas,  que es uno de los motivos de estrés que más nos aquejan en estos tiempos y  en los de antes. Porque, aunque no lo crean, desde que tengo memoria he escuchado eso de la “crisis”.

 

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