Amairany nunca llegó al CETIS 42

La joven asistió a un curso en Iztapalapa a tomar un curso y desapareció después, desde hace 19 meses no se sabe nada de ella
Lydiette Carrión
27/05/2014 - 03:00

Amairany Roblero González, de entonces 18 años, desapareció el 1 de agosto de 2012. Ese año, Amairany estaba a punto de ingresar a la licenciatura, le gustaba practicar atletismo, correr, le gustaba ir de visita al pueblo de su familia, en Oaxaca. Pero algo le pasó entre la una y las cuatro de la tarde de ese miércoles en algún punto del trayecto que va desde la salida del Tecnológico de Iztapalapa, en avenida Telecomunicación, al CETIS número 42, a unos 20 minutos y dos peseros de distancia.

A 19 meses de ausencia, las investigaciones se encuentran en el mismo estado que la tarde en la que desapareció. No han avanzado nada, denuncia la madre, Cecilia González.

La mañana de ese 1 de agosto, Amairany asistió al propedéutico del Tecnológico de Iztapalapa, localizado sobre la calle Telecomunicaciones. Era su antepenúltimo día. Después de eso ingresaría a la carrera. Ese miércoles —como le explicó a su mamá antes de despedirse esa mañana— iba a regresar a casa un poco más tarde de lo habitual, porque después de clases pasaría a su anterior escuela, el CETIS 42, por las fotos de la graduación.

La joven llegó al propedéutico. Tomó los cursos, la vieron sus compañeros. Las clases terminaron a la una de la tarde. Ella dejó el aula y salió a la calle. A la salida del plantel un amigo le preguntó si tomarían juntos el pesero, como siempre. Ella contestó que no podía, porque iba pasar al CETIS por unas fotos. El amigo se despidió.

Él y otros compañeros la recuerdan de pie, inmóvil, viendo su teléfono, justo frente a la salida de la escuela, sobre la avenida Telecomunicaciones, en Chinampac de Juárez. Así lo relataron a su madre en esa ocasión. Pero nadie vio hacia dónde caminó después.

La señora Cecilia González llegó exhausta del trabajo ese 1 de agosto a las ocho de la noche. En casa, los hermanos de Amairany ya estaban preocupados. La muchacha debía haber llegado entre las cuatro y las seis de la tarde, pero no era así. Llamaban a su teléfono, pero éste enviaba a buzón. A las nueve salieron a buscarla.

Fueron al CETIS, al hospital, a la clínica 25 del Seguro Social. La búsqueda se prolongó hasta las tres de la mañana, sin éxito. El jueves 2 de agosto, Cecilia no fue a trabajar, se levantó temprano y fue al Tecnológico.

Ahí supo que Amairany sí había asistido a clases el día anterior. Después se dirigieron al CETIS, pero su hija nunca llegó a recoger sus fotos. Ese mismo día Cecilia levantó un acta en CAPEA.

La familia se percató de que dos cámaras de seguridad del Gobierno del Distrito Federal se encontraban sobre la calle en la que Amairany fue vista por última vez. Y así lo informaron en CAPEA.

Entre diversos trámites burocráticos, la solicitud formal para acceder a los videos se realizó un mes después de la desaparición de la joven. Pero los videos son borrados después de siete días. Así que jamás se pudo establecer hacia dónde se dirigió Amairany.

Ahora, a 19 meses, el caso es conocido por la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y la Trata de Personas (Fevimtra) a nivel federal. Sin embargo, hasta la fecha no se conoce ningún otro indicio sobre el paradero de Amairany. Nunca hubo llamadas para exigir rescate, tampoco personas que hayan reportado verla. La última imagen de ella es esa: de pie, a la salida de la escuela, aparentemente viendo un mensaje de celular.

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