Fue a pedir trabajo y ya no regresó

Nayelli Drisdell, colombiana de 17 años, se dirigió el 1 de abril a una empresa de mercadeo por teléfono cerca de Insurgentes; desde entonces la esperan en casa
Lydiette Carrión
22/04/2014 - 03:00

El pasado 1 de abril, Nayelli Drisdell Hurtado Muñoz, de 17 años y nacionalidad colombiana, pidió a su hermano mayor que la acompañara a una entrevista de trabajo, pero éste no pudo. Ella entonces se fue sola; no llevó documentos, ni ropa extra. Salió del hogar en Santo Domingo Coyoacán, alrededor de las 11:30 de la mañana.

 

NUNCA LLEGÓ A LA ENTREVISTA

Debía caminar unas cuadras para tomar el metro en la estación de Ciudad Universitaria. De ahí, hasta Balderas, donde transbordaría a la dirección Observatorio para bajarse en la glorieta Insurgentes. Iba a una entrevista de (con 17 años y estudiando la abierta no tenía muchas oportunidades laborales); ahora se sabe que nunca llegó al lugar. La empresa ya mostró incluso los videos de la entrada y ella jamás ingresó al sitio.Antes de las tres de la tarde su madre, Luz Marina Vargas, le marcó al celular. Nayelli contestó muy bajito, balbuceó algo ininteligible y cortó la llamada. Luz Marina marcó de nuevo, pero del otro lado de la línea rechazaban la llamada y el celular enviaba esos mensajes de texto automáticos con la leyenda “Ahora no puedo hablar, enseguida marco”, o cosas similares.

INICIA VIACRUCIS
La madre decidió esperar un rato. Quizá se encontraba en la entrevista, pensó. Pasaron un par de horas. Volvió a marcar a las 5:30 de la tarde. Enviaba a buzón. Desde entonces el celular está apagado. Esa noche, Luz Marina y el hermano buscaron a Nayelli con sus amigos de la colonia, siguieron marcando al celular, preguntaron entre conocidos, al novio. Nadie sabía nada.

Pararon una patrulla y explicaron al policía lo que había pasado; éste dijo que debían acudir personalmente al Ministerio Público de Coyoacán, pero ya se les había hecho muy tarde; eran pasadas las 11 de la noche y no tenían dinero para un taxi. Así que tuvieron que esperar.

Pasaron la noche en vela y al día siguiente se dirigieron a las oficinas. No los atendieron de inmediato. Los trajeron de un lado para el otro, de una agencia a otra, hasta que Luz Marina decidió trasladarse al consulado colombiano y pedir ayuda. Por fin, ahí, pasadas las tres o cuatro de la tarde, las autoridades comenzaron a levantar la denuncia. Pero fue un interrogatorio largo. La madre salió del lugar después de las 11 de la noche.

Desde ese 2 de abril, los agentes tramitaron algunas investigaciones: solicitar los videos de las cámaras del Metro, así como la sábana de llamadas y la geolocalización del celular de Nayelli, así como de otro teléfono de interés.

INVESTIGACIÓN SIN AVANZAR

Hasta la fecha, las investigaciones han avanzado a : los trámites están varados. Los videos siguen sin ser examinados; algunas autoridades alegan que el retraso se debió a que durante Semana Santa muchos funcionarios no trabajaron. Tampoco han revisado las sábanas de llamadas. Han pasado tres semanas y Luz Marina envía cada jornada algún mensaje a su hija: ya sea por celular o por correo electrónico. Le pide que regrese.

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