Desaparece entre su casa y el trabajo

Familiares denuncian que se han topado con oídos sordos porque las autoridades no investigan su paradero
Lydiette Carrión
17/05/2016 - 05:00

El miércoles 11 de mayo pasado,   Yamile Montserrat Ávila Galindo, de 19 años, se levantó a la misma hora que todos los días, a las 6:30 de la mañana, para que le diera tiempo de bañarse, arreglarse, desayunar y salir con rumbo a su trabajo, el Centro de  Desarollo Infantil (Cendi), en Pantitlán, donde trabajaba con niños de 2 y 3 años de edad.

A las 7:15 de la mañana salió de su hogar, en la colonia Agrícola Oriental, delegación Iztacalco. Su padre la acompañó rumbo a la avenida Javier Rojo Gómez. Iba vestida con un pantalón de mezclilla azul claro, una blusa color melón, un suéter ligero color coral y una bolsa “muy pequeña, muy coqueta, con un muñequito de peluche pegado, en el que llevaba el celular, la cartera y un par de pinturitas” de maquillaje, explica su madre,  Teresita del Niño de Jesús Galindo. El papá la vio tomar el transporte público a las 7:25 de la mañana. Era un trayecto relativamente corto, de 25, 30 minutos. Ella estaría en el trabajo a las 8 de la mañana. Pero no lo hizo.

A las 9:58 de la mañana, Teresita recibió una llamada del Cendi. Preguntaban por Yamile, ya que no se había presentado a trabajar. Cuando colgaron, Teresita llamó inmediatamente a su hija. El teléfono celular estaba apagado, la mandó directamente a buzón. Marcó y marcó, sin éxito. Más familiares y amigos lo hicieron. “Más de 100 llamadas, yo y todos, y a todo el mundo le mandaba a buzón. Eso fue todo el día. Yo pensé, bueno, a lo mejor no quiere contestar”.

Pero Yamile tampoco llegó a la hora habitual, a las 3 de las tarde, ni a las 4, y el teléfono continuó apagado. Así que, por la noche, los padres fueron al ministerio público de Iztacalco a interponer una denuncia por la desaparición de su hija.

“Yo les llevaba mucha información, de posibles cosas que pudieran investigar, y no vi que hicieran nada”. Después de que transcurrieron 72 horas (ya que Yamile es mayor de edad), el caso fue enviado a CAPEA. Pero una vez ahí la familia debió reiniciar todo el trámite. Incluso, el sábado 14 pasado, CAPEA regresó documentación a Iztacalco debido a que el expediente estaba integrado de forma incompleta e incorrecta.

Una de las líneas que Teresita quiere que se investigue apuntaría al microbús que Yamile tomó: buscar el número de placas. “Hay varias cámaras en la avenida Rojo Gómez. Nosotros queremos que se revisen para identificar el microbús”.

Otra línea son algunos mensajes en el Facebook y una última conversación que Yamile habría tenido por medio del servicio de mensajería Whatsapp, que sus padres recuperaron una vez que el celular de su hija dejó de funcionar.

Pero hasta la fecha ha encontrado oídos sordos de las autoridades. No sólo no han investigado la información que ella les ha llevado, sino que cada vez que se presenta le preguntan a ella qué es lo que sabe. “Yo no soy policía, ellos son los que deben investigar”.

Teresita está completamente segura de que si su hija se encontrara con bien se habría comunicado. “Ella jamás, jamás, apagaba el celular de esta manera, aunque ella no me quisiera contestar, se hubiera comunicado. Conociendo realmente a mi hija, si no quisiera hablar conmigo, ya habría hablado con una prima, una amiga, ya hubiera mandado decir que está bien… Eso es lo que me está acabando. Si ella me hablara y dijera ‘estoy bien, no voy a regresar’, yo estaría más tranquila. Pero no sé nada de ella”.

Por eso pidió a quienes la puedan tener que por favor la regresen a casa. “Necesito saber que está bien, tenerla en mis brazos. Por favor, regrésenla”.

 

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