Buscan cuatro años a María Fernanda

Desde que la joven desapareció, el 19 de abril de 2012, no ha habido una sola línea de investigación
Lydiette Carrión
14/06/2016 - 05:00

El de María Fernanda Tlapanco Uribe es uno de esos casos que dejan el alma fría. Desde que desapareció, el 19 de abril de 2012, cuando tenía 14 años, no hubo una sola línea de investigación, una sola llamada, avistamiento o indicio de dónde podría estar. Su familia sabe que no se fue por gusto. Por más de cuatro  años, su madre,  Rocío Uribe, la ha buscado. Y lo sigue haciendo. Sabe que tarde o temprano la encontrará.

El jueves 19 de abril de 2012, María Fernanda se quedó en la secundaria —la Benito Juárez 11— después de clases. Estaba tomando un curso de preparación del examen de ingreso a bachillerato. De toda su generación, ese día sólo se quedaron tres estudiantes más. Para las 3:30 de la tarde, cuando salieron, los alrededores de la escuela estaban casi desiertos.

María Fernanda y su mejor amiga caminaron sobre la avenida Gustavo Baz rumbo a la parada del transporte público, a menos de 100 metros de la entrada del plantel. Pasó primero el de la amiga, quien arriba ya del transporte se despidió, y vio cómo María Fernanda se quedaba sola. Esto ocurrió unos minutos después de las 3:30 de la tarde. No se sabe qué ocurrió después, cómo, ni exactamente a qué hora. Sólo que a las 4:30 de la tarde, Rocío marcó al celular de su hija y el teléfono ya estaba apagado.

Esa misma noche la familia Tlapanco Uribe fue al Ministerio Público de Naucalpan a iniciar  la denuncia. Había mucha gente, así que fueron atendidos hasta la madrugada del 20 de abril. Los agentes respondieron que el caso sería retomado hasta 72 horas después, porque, insinuaron, de seguro “estaba con el novio”.

SUS DOS  ILUSIONES . Antes de desaparecer había dos cosas que ilusionaban a María Fernanda: su próxima fiesta de XV años y el ingreso a la prepa. Para ambos proyectos se preparaba con anticipación. En la escuela mantenía un promedio de 9.7 y tomaba el curso de preparación mencionado. Quería llegar con todo al examen. Para los XV años, a finales de septiembre, sus papás ya habían apartado el salón de fiestas, y ella había elegido el color del vestido: fucsia con negro.

Pero pasó la fecha de examen, terminó el ciclo escolar, pasó la fecha del cumpleaños número 15 de María Fernanda. Y María Fernanda continuaba desaparecida. Pasaron los meses, y no hubo pistas. La sábana de llamadas no fue investigada. Los indicios se perdieron. Pasó el tiempo. Cambiaron algunos funcionarios en la procuraduría del Estado de México. El caso fue avanzando. Supo, por ejemplo, que en la cuenta de la red social Facebook, María Fernanda tenía más de 800 amigos. Quizá pudo ser por ahí, considera la familia.

Pero es sólo eso, una posibilidad.

El Gráfico ha dado seguimiento desde el inicio. En ese entonces se le preguntó a Rocío:

— ¿Qué le diría a su hija?

— Que cuando mis ojos ya no la vieron, cuando vi que a mi casa no llegó, hablé con ella aunque no estuviera su cuerpo presente. Le dije que aquí o en otra vida la iba a encontrar. Cuando ella llegue a mis brazos le voy a decir cuánto la amo, cuánto la necesito y cuánto la extrañé. Que soy una guerrera, que siempre la busqué. Y que ella también es una guerrera y me va a esperar. Que no importa cuánto tiempo pase, cuando ella esté conmigo la voy a curar con amor.

En marzo de 2013, la PGJEM anunció hasta 300 mil pesos por información que conduzca a la localización de María Fernanda. No hubo respuesta.  Entonces, en enero de 2015, se sumó la Procuraduría General de la República, que anunció una recompensa de hasta 1 millón 500 mil pesos a quien ofrezca información que lleve a la localización de la joven.

Hoy, María Fernanda tiene 18 años de edad. Y su familia la sigue buscando.

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