Les avisan por face que Bere está bien

Su familia la dejó de ver desde el 30 de abril pasado y han llevado el caso a diferentes instituciones, pero las autoridades no saben dar razón de ella.
Lydiette Carrión
03/06/2014 - 03:00

Armando llegó de trabajar a las 7:00 de la noche del 30 de abril pasado. Esperaba encontrar a su hija de cuatro años y a Grecia Berenice Ortega, su hermana, quien cuidaba a la nena todas las tardes. Pero sólo encontró a la pequeña.

 

— ¿Y tu tía?, le preguntó.

— Bere se salió y me dejó, respondió la niñita. Pero no supo decir a qué hora, si se había ido sola o acompañada o cómo iba vestida.

Sólo se sabe que alguien dijo verla alrededor de las 6:30 de la tarde cerca de la tienda, a unos 40 metros de su hogar, en la Unidad Hacienda Las Palmas I, en Ixtapaluca, estado de México. Dicen que esa tarde se mostraba triste.

Antes de desaparecer, Grecia Berenice estudiaba la preparatoria “en línea”, cuidaba a su sobrina pequeña por las mañanas o por las tardes y le gustaba chatear a través de la red social de Facebook casi todas las noches. De hecho, su hermano, quien trabaja reparando computadoras, la había amenazado con clausurar internet en la casa, ya que la muchacha se desvelaba hasta las 2:00 de la madrugada. Aparte de eso, Berenice llevaba una vida muy tranquila, casi no salía y tenía pocos amigos.

Ese miércoles 30 de abril, almorzó con su mamá alrededor del mediodía. Fue a la tienda y regresó casi inmediatamente. La madre dejó la casa a las 2:00 de la tarde para cubrir otro turno más en el trabajo. Esa fue la última vez que alguien más la vio, aparte de la sobrinita.

Ya no la encontró

Cuando llegó de trabajar por la noche, la mamá se topó con la noticia de que su hija había desaparecido. El 1 de mayo levantó la denuncia en Ixtapaluca. El 3 de mayo, la familia decidió informar a Víctor Ortega, padre de la joven, y con quien había perdido comunicación desde muy pequeña. Quizá, pensaron, Berenice había ido a buscarlo. No fue así. Bere, como la llaman, tampoco se hallaba con él. Desde entonces, el padre la busca incansablemente.

Berenice no tenía celular, no hay sábana de llamadas que investigar; no ha llamado a casa desde que desapareció y nadie la ha visto. Joselín Yared Sánchez, hermana de Berenice, explica: “No sabemos si alguien vino por ella, si salió a la tienda y se la llevaron de ahí o ella se fue”. Han llevado el caso a Fevimtra, a CAPEA en el Distrito Federal, a la Procuraduría mexiquense. No saben qué más hacer.

Han pasado los días. El 19 de mayo Berenice cumplió 19 años. La familia no pudo celebrarla. Tampoco sabe si está bien o mal. Las autoridades no saben dar razón. No hay datos ni indicios.

Pero en fechas recientes, una persona o personas, mediante un perfil de Facebook de reciente creación, se han puesto en contacto con la familia de la joven. Sólo han agregado como “amigos” a los hermanos de Berenice. No tiene a ningún otro contacto más. Y desde ahí les envían mensajes, en los que  aseguran que Berenice está bien y que no se preocupen más. Incluso piden que dejen de buscar a la joven.

 

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