La maldición del Chupacabras

La roja 27/01/2018 08:52 Yohanan Díaz Vargas Actualizada 08:52
 

¿Recuerdan la década de los 90? Cuando en todos los medios de comunicación en México, sin excepción, se mencionaba al Chupacabras.

Esa entidad anómala que se afirmaba que había llegado a nuestro país proveniente de Puerto Rico para atacar a los animales de corral, dejándoles dos perforaciones en el cuello y sin una gota de sangre en su organismo. 

Fue un fenómeno que provocó “histeria colectiva” en la sociedad mexicana y el miedo de cientos o quizás miles de personas de salir de sus casas en cuanto se metiera el Sol y más si vivían en zonas rurales, ya que se decía que esta entidad los atacaría. 

La idea que se manejó era de un experimento fallido de la milicia estadounidense que tenía una base al sur del continente americano, y que este experimento se había escapado, así también se dijo que era un animal prehistórico que había despertado y chupaba la sangre de los animales ante una sed insaciable, pero la historia que más gusto fue la de origen extraterrestre, una entidad que había llegado a nuestro mundo.

El Chupacabras y todo su aparato de publicidad fue utilizado en la recta final del sexenio del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, para aumentar los precios de los productos de la canasta básica, sin que la sociedad dijera algo, ya que estábamos muy obsesionados con la figura de una entidad escurridiza de la que todo México hablaba pero sólo unas cuantas personas habían visto. 

Fue la maldición del Chupacabras, según se dice, lo que provocó que meses más tarde se produjera una de las devaluaciones económicas más lamentables en la historia moderna de México y que fuéramos conscientes de ella, días después de que se declaraba como tal. 

“80 centímetros de altura, cabeza pequeña, orejas picudas y cortas. Sus ojos eran rojos y brillantes, la trompa era corta y picuda. Estaba cubierto de pelo café oscuro, sus manos eran cortas o colgaban a la altura del pecho como si se tratara de un canguro”, así fue descrito por los testigos. 

El ‘modus operandi’ era un ataque certero por la noche/madrugada, los animales de corral no producían sonido alguno, los perros guardianes se quedaban mudos.

Los animales eran acomodados en ocasiones en hilera u otras veces en círculo al centro del corral, parecía que los formaba y todos presentaban dos perforaciones en el cuello, no encontrándose ni una gota de sangre en sus cuerpos, algo excepcional. 

En 2018 tendremos elecciones a nivel federal y local en toda la República mexicana y pareciera que la aparición nuevamente del Chupacabras viene de la mano con esta actividad ciudadana y democrática que vendrá. 

Debemos de estar muy atentos ya que la maldición de este ser nuevamente está entre nosotros, como cada seis años, para que reconfirmemos lo que realmente queremos para nuestro futuro y recordemos también, todo lo que nos afectó esa devaluación de los 90 que nos dejó sumidos en la miseria y el infortunio a todos los mexicanos en esa década.

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