El ovni perfecto de la Joya, Perú

Un piloto militar persiguió a un objeto volador no identificado e intentó derribarlo sin éxito
Yohanan Díaz Vargas
12/11/2016 - 10:40
 

Datos nuevos dados a conocer por el Comandante de la Fuerza Aérea de Perú, Óscar Santa María Huertas, sobre lo ocurrido el 11 de abril de 1980, a las 07:15 de la mañana cuando le ordenaron tomar su avión de guerra —un Sukhoi SU- 22, el de mayor tecnología en ese momento a nivel mundial— para derribar a un objeto volador no identificado, dicen:

Se trababa de un objeto “completamente esférico, en la parte superior era como de porcelana en color crema, con una base redonda y ancha de color gris metálico, como un cenicero”.

Fue un objeto volador anómalo que “se desplazaba a una gran velocidad y presentaba un tamaño de 10 metros de diámetro, por lo que se convirtió en un objetivo muy fácil para derribar”, esto se registró debido a que este objeto volador estaba sobre la base militar de La Joya en Arequipa, al sur del país andino y el objetivo era que no hiciera labores de inteligencia.

En el contexto geopolítico Perú había adquirido lo más avanzado en tecnología militar de la Unión Soviética, por lo que era muy importante guardar el secreto de qué habían adquirido y dónde lo estaban colocando, ya que hay que recordar que durante los gobiernos militares se armaron a tal grado que se afirmaba que en cualquier momento se irían a la guerra contra Chile, para recuperar los territorios perdidos. 

Esa mañana, Santa María tomó un avión Sukhoi SU-22 cargado con 140 obuses, para dispararle a ese extraño objeto volador, lo persiguió y tan sólo empleó 64 obuses con lo que se creó una gran pared de fuego. Su gran sorpresa fue cuando vio que ese objeto no le había hecho ningún daño. 

Óscar Santa María dijo que los efectos de este armamento eran devastadores y no había posibilidad de que saliera ileso este misterioso objeto, pero la realidad fue distinta, al darse cuenta que no lo había dañado; al contrario, el objeto había adquirido una inteligencia propia que le permitía moverse libremente y escaparse.

En algún momento de esa persecución, que duró cerca de los 25 minutos, sintió que el Ovni sabía de alguna manera qué maniobras realizaría con su avión de guerra.

“Fue una sensación extraña, al momento de alcanzar una altitud para después ponerlo en la mira y dispararle, el objeto me rompía la operación y se acomodaba a la misma altitud y a un lado de mi avión”. 

Al cuestionarlo de por qué lo habían escogido a él, refirió “era el mejor de los pilotos de combate” y dese luego, su jefe deseaba que fuera tumbado el objeto en el menor tiempo y con una gran efectividad.

DE CERCA. Óscar refirió que estuvo a tan sólo 100 metros de ese gran objeto, “no le vi que estuviera girando, ni ventanas, ni remaches. Lo que más me llamó la atención es que no tenía ningún medio de propulsión como a cualquier otra aeronave”.

Mientras esto sucedía, Santa María afirmó que en las pantallas del radar del Ejército sólo era visible su avión, más no el Ovni, pero los operadores sí lograban verlo a simple vista como un gran objeto luminoso en el cielo. 

A cerca de 460 militares se les ordenó que estuvieran en sus puestos de combate para derribar a ese misterioso objeto, mientras en formación había cerca de mil 300 personas, todos mirando las evoluciones del avión y el Ovni, es decir, en total había en la base militar mil 800 personas que atestiguaron el acontecimiento.

Terminado este incidente y al no tener mayor combustible para continuar con la persecución, Óscar regresó a su base. A la fecha se conoce que el Departamento que investiga el tema de los Ovnis en Perú, que depende de la Dirección de Intereses Aeroespaciales, lo clasificó en su nueva etapa de trabajo como el caso 0007.

 
 
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