Efectos secundarios

La infidelidad en una pareja puede afectar seriamente a sus hijos, quienes llegan a quedar en medio del conflicto que viven sus padres
Cecilia Rosillo
30/07/2014 - 03:00
Si bien es cierto que la infidelidad ya de sí es  un problema que hay que afrontar como pareja, es peor cuando hay hijos de por medio.
 
La infidelidad tiene sus peculiaridades cuando se trata de mujeres que pintan cuernos, más cuando son madres de familia, ya que los hijos tienen una gran influencia en la toma de decisiones de estas mujeres.
 
De hecho, el tema de los hijos en los procesos de infidelidad tiene mucho que ver. Es a ellos a quienes en  ocasiones se culpa por la falta de atención y sexo en la pareja, también  se toman  como escudos y botines de guerra en la separación, y son por los que se pretexta el no divorciarse.
 
Y es que justo  61% de las mujeres que engañan a sus maridos no tienen la mínima intención de divorciarse y más de la mitad de ellas asegura que lo hace “por el bien de los hijos”.
 
Estos datos los da un estudio del portal de Victoria Milan, una de las más serias páginas en la web para tener citas extramaritales con anonimato y privacidad asegurados.
 
Según este portal, 66% de las mujeres encuestadas resultaron ser mamás y la gran mayoría no quieren una separación definitiva de sus esposos, por miedo a perjudicar a sus hijos.
 
Lo curioso es que ya los están perjudicando, ya que siempre este tipo de acciones se terminan sabiendo y los hijos sufren doble, primero por saber de la infidelidad de la madre y después, por la mentira.
 
Entre las razones que expresan para ser infieles, 35% argumentó que desea añadir pasión y emoción a su vida,  27% dice que su pareja no le presta atención y 22% no están satisfechas sexualmente.
 
Entre estos números y estas respuestas hay un factor común: una pésima comunicación con la pareja y una ineficiente capacidad para demandar, negociar y obtener la satisfacción de sus necesidades.
 
Un 10% más indicó que lo hacían porque saben que sus parejas también habían sido infieles y hasta un 5% manifestó hacerlo por haber tenido una discusión con su pareja.
 
Es decir, el  revanchismo y la venganza también son factores para la infidelidad; sin embargo, de todas estas mujeres casadas y con hijos, sólo 27% afirma que se encuentra en trámites de divorcio o bien, separadas, 11% piensa seriamente dar el paso, pero 62% están seguras de seguir con su doble vida sexual.
 
Expertos como Tere Díaz señalan que “el infiel tiene que cuestionarse qué le pasó, enfrentar sus carencias y las consecuencias de lo que resultó, afrontar los motivos que le llevaron a ser así y darse cuenta de su problemática interna y comprometerse con el mismo a trabajar para superarlo. Hay quien después de este proceso elige una buena relación o una buena separación”.
 
No se debe olvidar que cuando se tienen hijos todas las acciones, buenas y malas son ejemplos de vida que se les ofrecen. En este caso, a los hijos se les enseña que en lugar de aprender a dialogar y a llegar a acuerdos que se puedan cumplir o a cerrar el capítulo con esa persona, es mejor maltratarla emocionalmente, ya que al final, la infidelidad es una forma se maltrato emocional.
 
Dice Díaz: “O cultivas el vínculo o preparas la salida, hay relaciones que crecen y permanecen, otras cambian de acuerdos
o se acaban,  todo es enseñanza en una familia”.
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