El encanto de la imaginación

La fantasía es un elemento fundamental para disfrutar de la intimidad
Cecilia Rosillo
23/04/2014 - 03:00
Mucho se dice que el sexo es un buen ejercicio, pero lo que poco se menciona es cómo hacerlo para que surta efecto y dé resultados casi de gimnasio como quemar calorías, desarrollar músculo y tonificar el cuerpo. El chiste está en saber qué posiciones sirven para ello y cómo “acomodar” el cuerpo para que esto pase.
 
En todas las posiciones sexuales, explica Mauro, El Mago Fit, entrenador internacional de fitness y nutriólogo, se debe contraer el abdomen, controlar la respiración y usar más los músculos, no las articulaciones. Por ejemplo, “las posiciones de sentadilla permiten trabajar el cuerpo completo y quemar más calorías hasta por 48 horas después”.
 
Todas la posturas, así sean de pie o acostados, deben hacerse contrayendo el abdomen  como tratando de pegar el ombligo a la columna: “Si estás de pie hay que flexionar un poco las piernas,  con eso se ejercita el músculo”.
 
Si en una pareja uno de los dos requiere más altura al estar de pie, “en vez de flexionar, se pone uno en puntas, y así se trabajar toda la pierna completa”.
 
Las mujeres en posturas a gatas, además de contraer el abdomen, en lugar  de usar las manos para apoyarse, deben recargarse en los antebrazos.
 
Si se practica deporte, se recomienda tener sexo por lo  menos hora y media antes, porque en el acto sexual se libera mucho zinc y testosterona,  que ayudan al crecimiento muscular. 
 
El cerebro es el mejor órgano sexual que tenemos; como dice Mago Fit: “El hombre puede imaginar escenas sexuales 15 minutos antes de entrenar para subir su rendimiento por la testosterona que segrega y la energía que se ha activado. Así, cuando termina su rutina tiene más testosterona que  aumenta el deseo sexual, lo hace estar de mejor humor, más contento y con disposición”, asegura. 
 
Además, el ejercicio saca el estrés, lo que hace que la persona esté menos presionada y de más ánimo para el sexo.
Otro factor tiene que ver con la eyaculación, que una vez ocurrida desgana “porque relaja y es más complicado con esa baja y con poca testosterona tener buen rendimiento”. 
 
En la mujer no es bueno tampoco el sexo antes porque en su cuerpo hay mucha menos testosterona “que más bien le  ayuda a quemar grasa y a tonificar, pero en el acto sexual se libera mucho estrógeno que impide quemar la grasa, por lo que se ven pocos resultados”, señala.
 
El ejercicio tres o más veces a la semana aumenta el deseo sexual, y las posturas practicadas con este fin ayudan a tener más relaciones sexuales. Si una pareja comparte el entrenamiento  aumenta su apego y deseo sexual.
 
Otra ventaja es que se da más disposición para innovar posturas, ser más creativos y romper rutinas. “Por ejemplo, las parejas que aumentan resistencia y fuerza, pueden pasar del cunniligus en la cama, a hacerlo de pie, con él cargándola sobre sus hombros”, señala.
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