Trastorno peligroso

Existe un síndrome que hace creer a los hombres que su pene se encoge
Cecilia Rosillo
05/09/2014 - 03:00
Si algún área del ser humano tiene enfermedades, es la sexual y se presentan hasta de tipo cultural, como con el síndrome de Koro, enfermedad mental que se da principalmente en gente de origen chino que llega a creer que sus genitales se encogen o retraen hacia el interior de su cuerpo. 
 
La preocupación no es sólo por su sexualidad, sino también por su vida, ya que estas personas llegan a cualquier extremo con tal de detener esa retracción de su pene.  
 
Las víctimas en su mayoría son hombres que creen que un toque, aunque sea accidentalmente de un extraño, provoca el robo de su pene (de la misma forma que un ratero se lleva  una bolsa), que se retrae dentro del abdomen y  el afectado muere inmediatamente.
 
El Koro se considera parte de las enfermedades culturales que se dan en todo el mundo y son parte de las patologías psicosomáticas. 
 
Es vista como un ejemplo de histeria colectiva o engaño, en el que una creencia cultural colectiva se manifiesta en forma de experiencias personales, sea esta experiencia objetivamente “real” o no.
 
Esta  ilusión es posible en las sociedades que tienen creencias en la brujería o la magia negra. Por ello, es más común en regiones de África, China y Asia. Como la mayoría de los occidentales no creen en la magia y la brujería, al grado de aceptar que alguien tiene el potencial de reducir o robar sus genitales, los casos son mucho menores.
 
La aparición de este padecimiento es repentina y los síntomas que se relacionan con la enfermedad son la distorsión de la imagen corporal, baja autoestima, obsesión con las reglas y cintas métricas, medición frecuente de los genitales, inquietud, irritabilidad, depresión, pánico y ansiedad.
 
Estas personas suelen tener conflictos interpersonales y son más vulnerables a las presiones socioculturales que imponen tamaños ideales para los genitales. 
 
Y aunque no hay informes que digan que alguien ha muerto de Koro, los principales peligros de la enfermedad se relacionan con la ansiedad provocada por el miedo y las medidas extremas tomadas por las personas para “extraer sus genitales” del cuerpo, que pueden causar lesiones y hasta la muerte.
 
Los enfermos de Koro en estados de pánico, con el fin de evitar una mayor reducción, ponen en marcha técnicas como pesos colgantes, atarse firmemente sus penes con grapas, cuerdas o metal  y, a veces, incluso piden a los miembros de la familia que los “aseguren”, hasta que algún tratamiento se pueda llevar a cabo para revertir el padecimiento.
 
Las víctimas se pueden recuperar en cuestión de horas o días, después de haber sido convencidos de que la enfermedad fue curada o que nunca existió; en el caso de la creencia en la magia, los tratamientos con los curanderos pueden ser suficientes para aliviar el sufrimiento de la víctima.
 
En caso de un trastorno mental más grave, el tratamiento psicológico es la mejor opción. La psicoterapia puede resolver los síntomas y reajustar emocionalmente al enfermo, con frecuencia incluye también medicamentos contra la ansiedad o antipsicóticos, para ayudar al paciente a recuperar una visión objetiva. Estas personas no tienen problemas psicosexuales posteriores.
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