Lo imperdonable

Existen conductas y actitudes que pueden condenar al fracaso a una relación sentimental
Cecilia Rosillo
03/09/2014 - 03:00
El amor tiene sus reglas y salirse de ellas lleva a la frustración y al enojo, por lo tanto, a la decepción.  Existen conductas que son muestras completas de dominación, subordinación y control, pero no de amor.
 
Para que una relación amorosa  funcione en bien de los dos y sea sana, jamás se debe permitir:
 
1.- Las faltas de respeto. Una persona que no respeta a la persona que lo ama, no la merece. El respeto implica valorar a la pareja, cuidarla y permitirle ser ella misma. Si no hay esto, es mejor acabar la relación.
 
2.- Los malos tratos. Son una forma de falta de respeto con grados de violencia. Desde los gritos, los golpes, las amenazas, los insultos y hacer llorar por placer no es amor y es mejor no seguir. Generalmente, son personas con problemas que deben tratar a nivel sicológico, que no cambia fácilmente y que dañan gravemente.
 
3.- Las mentiras compulsivas. Sí, todo el mundo miente, pero hacerlo todo el tiempo sobre dónde está, qué hace, a qué se dedica, si se está o no casado, si tiene hijos y generar una personalidad que no se tiene, es grave. La honestidad es una de las bases de las relaciones fuertes, no saber con quién se tiene un romance no es amor y no hay pretexto que valga, esa persona no está lista para enfrentar una relación seria, mucho menos formal y comprometida.
 
4.- No se disculpa y busca peleas. Las discusiones y cambios de opinión son inevitables en una pareja, todo mundo piensa diferente y se equivoca; pero agredir y no reconocer la falta no es manifestación de madurez ni de amor. Alguien que no reconoce sus faltas, no ofrece disculpas y, además, le gusta pelear, sólo genera relaciones violentas. No hay razón para estar ahí.
 
5.- La infidelidad. Pasa y nadie está exento. Una cosa es superar una infidelidad en pareja y otra muy distinta permitirle a una persona ser infiel. La infidelidad es una manera de traición no sólo a la persona, sino a los acuerdos de una relación sana, que no se debe permitir. Cuando ocurre hay que trabajar mucho para reestablecer la confianza, para comprometerse en serio y cumplir cada promesa hecha, si se quiere permanecer ahí y saber también si se es capaz o no de superar la decepción. Permitir “cuernos” más de una vez y aceptar falsas promesas no lleva más que a la amargura. 
 
6.- No se preocupa por tu persona. Ni se entera si estás de malas, de buenas, triste, en la angustia o si necesitas ayuda. Alguien que no percibe los estados de ánimo de su pareja y no se preocupa por ella, no aporta a la relación más que egoísmo. Obvio, jamás de su boca sale un cumplido ni reconoce lo que aportas a la relación, cree que todo es  obligación del otro, hasta sus responsabilidades.
 
7.- Rompe y vuelve.  Es el mayor síntoma de inseguridad. Mientras más se permite esta conducta, menos respeto y seriedad toma la relación. No hay razón para estar con alguien que juega con uno a irse y volver “arrepentido”.
 
8.- Habla de otras personas con más admiración que de ti.  Una persona que se la pasa hablando bien de todos menos de su pareja o tratando de acomplejarla, no la ama. Busca alguien que sí te valore y aprecie.
 
9.- Te trata como objeto o esclavo. Cree que debes ser su chofer, cajero automático, lavandería, restaurante y, además, permite que sus familiares o amigos “gocen” de estos beneficios. 
 
10.- No te da tu lugar y te confunde.  Si jamás te presenta como su pareja y argumenta que etiquetar a las personas no es lo suyo, es síntoma de no sentir orgullo de la persona con la que se está. El amor se presume, no se oculta. Además, quien jura amor eterno y no quiere que nadie lo sepa, no tiene buenas intenciones. Cuidado.

 

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