EL ASESINO DEL JUEGO DE ROL

Argumentando tener 43 personalidades, el estudiante español incitaba a sus amigos a matar gente como una diversión
Ricardo Ham
18/03/2016 - 05:00

Javier resaltaba del resto de sus amigos, aunque por su personalidad tendía a ser  silencioso y apartado, tenía la capacidad de imponerse cuando estaba rodeado de sus camaradas. Muchos de ellos lo veían como el fuerte del grupo,  la mayoría de  edad le permitía tomar el papel de líder e incluso apoderarse de la mente de sus seguidores. 

En una reunión, Javier había ideado “Razas”, un juego de rol inventado por él mismo cuya finalidad era sacrificar vidas humanas, exterminar a los seres que catalogaban inferiores: mujeres, viejos, niños, indigentes y marginales. 

Pero esa noche, el rol saldría del tablero para adentrarse a la realidad. Curiosamente Javier eligió el 30 de abril para que sus niños se convirtieran en hombres. Todos los participantes del juego eran menores que él, eligió a uno para que el juego de rol tuviera una versión “en vivo”.

Salieron a las calles de Madrid, España, buscando la primera de las víctimas, para que “Razas” ejerciera en la realidad las fantasías que el tablero y las tarjetas no pudieron contener. La suerte estaba echada y la víctima a la vista, un humilde trabajador de limpieza estaba en el lugar y momento equivocado. Su garganta fue cortada de tajo, las cuerdas vocales no cumplieron la misión del grito al ser arrancadas por las manos de los jugadores.

La sangre dejó una mancha tan grande como la misteriosa mente de  Javier Rosado, El Asesino del Rol.

El criminal fue un lúcido estudiante español de tres diferentes carreras profesionales: Química, Ingeniería Informática y Matemáticas. Rápidamente se aburría de todo y buscaba  explorar nuevas posibilidades, pero cuando descubrió los juegos de rol encontró la salida de sus sueños sádicos, seguramente  inventar “Razas” le dio tantos pretextos y múltiples rumbos que inevitablemente uno lo llevó a la realidad.

El asesinato del afanador fue tan inexplicable y salvaje como la mente de Rosado, el impulso que lo llevó a dar 19 puñaladas a la víctima sólo pudo ser esclarecido por la declaración de un nuevo integrante del juego que se asustó al saber que “Razas” iba más allá de roles imaginarios.

Javier trató de confundir a la policía declarando que tenía 43 personalidades diferentes dentro de su cabeza, que era capaz de hablar por separado con cada una de ellas, incluso advirtió que 15 de ellas eran sus consejeras, que la número 3 era un dragón dorado, un mercenario.

Mencionó que la personalidad que más le afectaba era la número 30, que se llama Mara-Faseín. La parte derecha del cuerpo es Faseín, el consciente, el que sirve al yo. 

La otra cara, la izquierda, era Mará, que llevaba el corazón, el inconsciente. Según el asesino del rol, el día de los hechos actuó la personalidad número  20, llamada Lúcer ayudado por Mará,  el día del crimen se produjo una alianza que derivó en la agonía de 10 minutos, tiempo que tardó en morir la víctima.

Pero la historia de Rosado solo demuestra  las instrucciones que él mismo dio a sus jugadores, les recomendó que si eran capturados debían hacerse pasar por enfermos mentales, estrategia que le ha ayudado a obtener permisos ocasionales para salir de prisión.

Preso en  la cárcel de Soto del Real, Rosado, de 42 años ha pasado la mitad de su vida en prisión, espera poder salir antes de cubrir la totalidad de la pena impuesta, que en un principio marcaba los 42 años de cárcel.

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