La baronesa del hielo

Usando una escopeta y una sierra eléctrica, la mexicana mató a dos de sus parejas
Ricardo Ham
13/05/2016 - 05:00

Estíbaliz estaba convencida de que su matrimonio estaba próximo a su fin, tan sólo de pensarlo, su piel se enchinaba y sentía un recurrente frío en todo el cuerpo, el miedo y la tristeza se apoderaban de su mente llevándola a imaginar cosas horribles, temía regresar a la frialdad de la vida en solitario;  con  sus propias manos frotaba de arriba hacia abajo sus delgados brazos, como si ese movimiento le diera la respuesta que necesitaba. 

Los años de convivencia con su esposo ya no significarían nada, ambos estaban desilusionados. De pronto los gritos regresaron a la cabeza de Estíbaliz, el reclamo de una vieja deuda la volvió a la realidad; su esposo le exigía airadamente que le devolviera el dinero invertido en la pequeña heladería que ella administraba en Austria. Sin miramientos Estíbaliz disparó por la espalda  a su marido, la vieja escopeta puso fin a la discusión, sin dudarlo un instante, ella usó una sierra eléctrica y hundió los poderosos dientes metálicos en el cadáver, reduciéndolo a pequeños trozos de carne, lo suficientemente pequeños para revolverlos con cemento y rellenar algunos huecos en las paredes del sótano. Estíbaliz Carranza probaba por primera vez el modus operandi que la llevaría merecedora del mote de La Baronesa del Hielo.

México ha visto migrar al menos tres asesinos seriales que decidieron cometer sus crímenes lejos de su tierra natal, Estíbaliz Carranza es uno de esos casos. Ella es la única mexicana que ha caído en manos de la ley, es acusada del asesinato de dos personas, su esposo Holger Holz en 2008 y su amante Manfred Hinterberg en 2010. La crónica de ambos homicidios es prácticamente la misma, lo único que marca la diferencia es el año en que ocurre, las dos víctimas fueron asesinadas por la misma arma y descuartizadas con la misma sierra. Además de que el paradero fue el cemento oculto tras los refrigeradores de la heladería de Estíbaliz, con el pequeño cambio de que algunos de los restos de Manfred se combinaron con arena para gato a fin de eliminar los olores fétidos de la carne en descomposición.

La ausencia de los dos hombres fue explicada con una historia de divorcio y abandono, la homicida argumentó con los vecinos que sus parejas la dejaron para emigrar hacia la India y que nunca más regresarían.  

Los días de la mexicana parecían regresar a la normalidad, la heladería llamada Schlekeria, en Austria, servía para que Estíbaliz continuara sus actividades normales, constantemente tenía nuevos novios y sus clientes la miraban como una mujer valiente y emprendedora. 

Pero la normalidad pronto llegó a su fin, en junio de 2011, durante algunos trabajos de albañilería realizados en el sótano del edificio donde estaba la heladería, salieron a la luz los restos cadavéricos de dos hombres, una escopeta y una libreta con apuntes en español, lo que involucró a Estíbaliz Carranza, quien al enterarse del descubrimientos de los contratistas trató de escapar a Italia, finalmente fue detenida en Udine.

Una vez en prisión confesó los crímenes, tras varios estudios fue trasladada a una cárcel para criminales con trastornos mentales donde tuvo el tiempo suficiente para escribir y publicar sus memorias. Pese a que México ofreció ayuda consular a Estíbaliz, ella prefirió optar por la colaboración de la embajada española, seleccionó las ventajas de la nacionalidad española la cual pudo adoptar por el origen de su madre.

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