El niño homicida de Iztapalapa

Como si fuera un juego, el menor planeó el asesinato de sus vecinos con una ballesta
Ricardo Ham
05/05/2017 - 05:00
 

Marcos Gregorio se veía entusiasmado como hace tiempo no lo estaba, en su cuaderno dibujaba planos como si un futuro arquitecto se desarrollara en su interior, él y sus amigos se encerraban en su recámara, parecían preparar un proyecto que con seguridad sorprendería a sus padres, quizás algo para celebrar el 10 de mayo que se encontraba a menos de una semana de distancia.

Marcos era el más animado, reunía varios objetos: diminutas cajas de cartón, piezas de lego, carritos de plástico, tapas de refresco, árboles de plástico, plastilina, mucha cinta para pegar y pequeños muñecos de plástico. 

Muy pronto las líneas mal trazadas en el cuaderno comenzaron a tomar forma, el plano rústico  asemejaba una  calle, con cartón se imitaba las fachadas de las casas; sin embargo, en una de ellas había más detalle, Marcos tuvo mayor atención y cuidado, en ella se observaba perfectamente delineadas las habitaciones así como dónde estaban la cocina y el baño, en la habitación más grande se encontraban los muñecos de plástico, 2 para ser exactos, uno sobre el otro, apilados, tal como fueron encontrados el 3 de mayo de 2016 los cadáveres de las víctimas de Marcos Gregorio.

Los primeros días de mayo de 2016, las calles de la Colonia San Miguel Teotongo, en la delegación Iztapalapa, conocieron un nuevo e increíble nivel de maldad, sobre todo porque la violencia provino de un trío de menores de edad liderados por el mayor de ellos, Marcos de apenas 17 años, autor intelectual del doble homicidio.

La mente de Gregorio planeó todos y cada uno de los macabros pasos de un poco elaborado plan que llevaba años rondando su cabeza, la idea principal consistía en entrar a la casa de una familia y matar a todos los integrantes de la misma para robar sus pertenencias.

En mayo de 2016 el plan se reavivaba, Marcos tenía en la mira a la familia compuesta por Maribel, Félix y su hija Norma, vecinos de la misma calle de Iztapalapa; para poder cumplir su plan buscó a dos cómplices de 13 y 16 años de edad que no pusieron en duda su autoridad, Marcos les presentó el plan escrito en un cuaderno donde las palabras: “disparos, sigilo y emboscada” eran parte de la opción “B” del plan.

Entre los 3 menores realizaron una detallada maqueta donde aparecían las habitaciones y la forma en que asesinarían a sus inquilinos. Maribel y Norma fueron las únicas que se encontraban en el domicilio cuando los niños homicidas entraron, aunque el perro de la familia trató valientemente de defender a sus dueños, fue atacado con un machete que silenció para siempre sus ladridos, era parte del plan. Madre e hija fueron asesinadas con una ballesta, a Maribel, de 39 años, una flecha le atravesó la cabeza, Norma murió en el traslado al hospital.

Gregorio cometió el descuido de tratar de limpiar la escena del crimen, un testigo pudo verlo cómo llevaba agua una y otra vez al cuarto donde ocurrió el ataque, trataba inútilmente de borrar los charcos de sangre, pero su ropa y zapatos también estaban teñidos de rojo.

Las autoridades lo arrestaron como autor intelectual de los asesinatos. Sus cómplices no dudaron en señalarlo como el líder.

 
 
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