Asfixian su protesta y su vida

Enedina es una campesina de 60 años de edad que se opuso a la construcción de un gasoducto; la encarcelaron tras acusarla de obstruir la obra pública y del robo de dos celulares.
Lydiette Carrión
30/09/2014 - 03:00
La violencia que sufre Enedina Rosas Vélez, de 60 años, es un poco diferente a la típica violencia de género que sufren cientos de mujeres en nuestro país. La que ella ha padecido se mezcla con un componente político y económico. Hoy, Enedina está encarcelada, y sufre una enfermedad pulmonar que, de no atenderse, puede salir muy caro. Esta es su historia:  
 
Enedina es una campesina que ha trabajado y residido toda su vida en la región de Izta–Popo. Cuando tenía 40 años, enviudó; así que sola trabajó la tierra, sembró la milpa y sacó adelante a su hija, Lucina. A inicios de este año fue electa presidenta del comisariado ejidal de San Felipe Xonacayucan, en el municipio de Atlixco, Puebla. Atlixco, por cierto, quiere decir “valle de agua” en náhuatl.
 
 RECHAZAN GASODUCTO
 
Desde tiempo atrás, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) planea una de esas grandes obras que suelen generar mucha controversia, ya que por un lado generan mucha riqueza, pero por el otro tienen diversos impactos en el medio ambiente: el proyecto STGNM–Gasoducto Morelos, que llevará gas natural desde Magdalena Soltepec, Tlaxcala, a Yecapixtla, Morelos.
 
Según reportes de la prensa, este gasoducto afectaría unas 396 mil 223 hectáreas lineales y  2 mil propiedades. Una de ellas es el ejido de San Felipe Xonacayucan. Y ahí los pobladores han decidido oponerse; no quieren vender por la fuerza sus tierras, y  no quieren dar permiso para el gasoducto y ver cómo éstas se deterioran y se secan. Como Enedina era presidenta del comisariado, le correspondió dirigir las manifestaciones en contra. 
 
El 6 de abril de este año, la anciana fue encañonada por policías estatales vestidos de civil, quienes portaban armas largas. La detuvieron y encarcelaron. Un juez de Altixco, Elmo Mayoral, había emitido una orden de aprehensión contra ella y dos de sus compañeros. Los acusó de obstrucción a la construcción de obra pública. Además, José Alí Reyes Méndez, ejecutivo de una de las empresas que construirían el gasoducto, los acusó del robo de dos celulares. Según la denuncia, el robo de éstos habría ocurrido el 7 de marzo. Pero de acuerdo con diversos testigos, ninguno de los tres acusados estuvo ahí ese día. De hecho, uno de los otros acusados, Juan Carlos Flores, logró probar con documentos oficiales que no había estado ahí ese día. 
 
 MALTRATADA
 
El juicio comenzó, pero éste se encuentra detenido, porque tanto Reyes Méndez, como cuatro testigos que atestiguaron en contra de Enedina dieron direcciones falsas, por lo que no han ido a ratificar su dicho. Mientras tanto, Enedina ha pasado todos estos meses en el penal de Atlixco. Ahí, han señalado sus compañeros, ha sufrido amenazas y malos tratos. Además, su salud se deterioró.
 
El 5 de agosto, Enedina comenzó con una tos que, por falta de atención por parte de las autoridades penitenciarias, se fue agravando. Nunca la atendieron, hasta que el pasado 11 de septiembre, la mujer fue hospitalizada con un cuadro grave de neumonía. El 22 de septiembre fue diagnosticada; la mujer sufre “Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica”, mejor conocida como EPOC. Esta es  una enfermedad crónica grave en las vías respiratorias, la cual es crónica y, si no se atiende con mucho cuidado, es mortal. 
 
Este lunes, en conferencia de prensa, Simón Hernández, el abogado defensor de Enedina, explicó que las condiciones de hacinamiento y humedad en el penal de Atlixco podrían tener consecuencias “lamentables” para la salud de la campesina.
 
Por todo ello, el miércoles pasado, la defensa legal interpuso un escrito ante el juez de Atlixco, para que conceda a Enedina la prisión preventiva domiciliaria por su precario estado de salud.
 
 
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