Baño de sangre

Tiene apenas tres años y ya ha teñido su mirada del mismo color que tiene la sangre que se derrama sin medida en el país que le ha visto nacer. De hecho, la esencia caótica de esta tierra y lo que representa, fue su semilla.
Elizabeth Palacios
27/10/2014 - 23:42

Nació en septiembre de 2011, justo porque el espíritu de las cuatro personas que lo engendraron nece sitaba hacer algo ante lo que estaba pasando frente a sus ojos. Los cuatro tienen el talento en la mirada y su mejor arma es lo que proyectan tras disparar una cámara fotográfica. Pero no sólo la indignación los motivó a engendrarlo. También la curiosidad, el interés por el manejo de los nuevos lenguajes y soportes, las historias, el gozo y las ganas de innovar y compartir en el espacio profesional.

Así vio la luz Taco de Ojo que, a sus tres años de edad, se define como un producto de la creatividad colectiva de cuatro fotógrafos que encuentran entre sus mejores recuerdos, la pasión y la emoción que los embarga cuando trabajan juntos.

Sin embargo, algo pasó en Taco de Ojo cuando por primera vez recibió de frente el golpe de la sangre al trabajar en el proyecto que, justo ahora, será exhibido más allá de las fronteras del país que le dio motivos para existir. Hasta tierras tan lejanas como Eslovaquia, Taco de Ojo llevará un mensaje. No sabe exactamente qué esperar de los que verán su trabajo expuesto, pero le gustaría trasmitir la realidad cotidiana de México, que para ellos podría parecer tan lejana.

Lo que verá de nuestro país la gente que visite la ciudad de Bratislava, Eslovaquia, a partir del 5 de noviembre será la serie fotográfica “Rojo”, que es el resultado de la interpretación que Taco de Ojo hizo de la violencia que azota y baña a los mexicanos. Fue un experimento creativo, viniendo de Taco de Ojo no se podía esperar otra cosa, para registrar las reacciones de las personas al sentir un baño de sangre.

Tal vez después de las sesiones fotográficas a las que invitó a participar a sus familiares y amigos cercanos, Taco de Ojo no tenía claro ni sus resultados ni sus sentimientos ante lo que acababa de crear, pero cuando vió las imágenes, vinieron a agolparse los sentimientos encontrados. Coraje, impotencia, frustración, incertidumbre, desconcierto. Justo igual que cuando llega la violencia a tu vida, por supuesto, sin invitación.

Así, tras el análisis, hoy Taco de Ojo puede definir a “Rojo” como una interpretación en torno a esa violencia y las diversas reacciones de los seres humanos ante ella.

Los participantes sabían que serían bañados bruscamente por un líquido, aún así, sus reacciones fueron diversas y sorprendentes. Así fue que Taco de Ojo concluyó que éstas son imágenes de cómo el gesto migra de lo interno hacia lo externo. De cómo, ante un estímulo abrupto, afloran las emociones. Al igual que una onda expansiva, la violencia alcanza a estos rostros, cuerpos, comunidades y país entero, ahogándolo de tintes en rojo. La reacción que más trastocó a “Rojo” fue la de Cleotilde, una mujer mayor que tras ser teñida de rojo, estalló en llanto. “Así como cuando la violencia nos toca. Juntos, el cuerpo y el líquido, salieron de su estado de contención con formas que únicamente la cámara podría congelar”.

Aunque Taco de Ojo está a punto de subirse a un avión para cruzar el Atlántico, hoy en su corazón hay desesperanza, que se mezcla con la indignación y la frustración, pues pareciera que los mexicanos no tenemos salida, que las cosas no cambiarán. Pero le molesta el alto grado de apatía de los ciudadanos y eso le impulsa a cruzar las fronteras y llevar lejos el mensaje de “Rojo”.

Y es que en medio de todo, todavía hay algo que hace que a diario Taco de Ojo se levante de la cama, y es su gente. Si algo puede hacerlo feliz en medio de la desesperanza es la posibilidad de mostrar desde otro ángulo lo que la gente tristemente ya se ha acostumbrado a ver. Quiere trascender y dejar muy claro lo que piensa y por qué no puede estar de acuerdo. También quiere contar historias felices por medio de las imágenes y encontrar la esperanza que tanto hace falta a su país.

 

ELDATO

 

Los cuatro espíritus de Taco de Ojo

Patricia Aridjis ejerce la fotografía con una clara conciencia social y de género desde 1992.

Luz Montero estudió periodismo y una maestría en artes visuales. Disfruta de la imagen, sea ésta producto del fotoperiodismo o de las artes.  

Grace Navarro escuchó en algún lugar que la fotografía detiene el tiempo, pero ella no quiere detenerlo. Sólo quiere recordar.

Erik Meza decidió ser testigo de momentos históricos a través de su lente, por lo que su carrera empezó como fotoperiodista, pero también ama ser testigo de recuerdos íntimos en cada una de sus fotos. 

Él tiene el don de mirar cosas que para los demás pasarían desapercibidas y de enamorar al mundo con aquello que su mirada atrapa en cada foto.

¿Quieres saber más del trabajo de Taco de Ojo? visita www.colectivotacodeojo.com

 

 

 

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