ASESINOS SERIALES

El maltrato fue una constante en la vida de Gary, quien decidió fundar un culto despiadado tras retirarse del ejército de los Estados Unidos
Ricardo Ham
24/04/2015 - 04:00
Esa noche, el pequeño Gary no podía conciliar el sueño, algo daba vueltas en su cabeza, repasaba mentalmente todo lo que había hecho ese día, quería encontrar el momento exacto en que hizo algo mal, algo  que enfureció a su padre.
 
Irremediablemente el sueño venció al pequeño, el amanecer llegó y con él nuevamente los enfurecidos gritos de su padre. Sin explicación alguna el progenitor de Gary lo amarraría de los tobillos con una cuerda. En la ventana, el padre de Gary colgaba a la vista de todos, la sábana sucia y húmeda sobre la que Gary dormía, la había orinado nuevamente, Gary Heidnik sería colgado de cabeza, al  lado de la sábana que mojaba.
 
Nacido en 1943 en Ohio, Gary Heidnik pasó a la historia de los asesinos seriales como un sádico sexual esquizofrénico de tendencias caníbales, proveniente de una familia disfuncional. Gary vivió la separación de sus padres a causa de las golpizas que su impulsivo padre propinaba a su pareja, que al verse contantemente lastimada, se refugiaría en el alcohol. Tras el divorcio, Gary Heidnik permaneció bajo la custodia de su padre que no perdía oportunidad para ridiculizarlo. Si las burlas de su padre y los vecinos no parecían suficiente, también tuvo que soportar las de sus compañeros de escuela, pues comenzaron a llamarlo “cabeza de balón” debido a una deformidad craneal que resultó de una caída desde lo alto de un árbol.
 
Tras el suicidio de la madre, Gary Heidnik decidió enlistarse al ejército. Allí recibió tratamientos psiquiátricos con medicación. Gracias a esto lo retiraron con una pensión que le permitiría vivir sin preocupaciones, con mucho tiempo libre. Fue entonces que Heidnik recibe la orden divina de  fundar su propia iglesia y llenarse de hijos espiritualmente sanos. En 1971 la Iglesia de los Ministros de Dios entró en funciones, era común ver entre sus feligreses a hombres y mujeres afroamericanos que buscaban un poco de comida, el templo de hizo famoso entre la comunidad por obsequiar hamburguesas al final de cada sermón.
 
Pero el rostro divino de la Iglesia pronto dejó al descubierto sus verdaderas intenciones, la orden celestial de traer muchos niños al mundo tenía que ser cumplida, Heidnik inició el reclutamiento de mujeres afroamericanas a las que engañaba, secuestraba, violaba, sometía a sesiones de sadomasoquismo y torturaba. Muchas murieron y  Gary Heidnik las descuartizaba y trituraba de tal manera que servían de alimento para las demás víctimas que continuaban con vida.
 
Desesperada, una de las jóvenes, quien había obtenido la categoría de favorita,   consiguió escapar y denunciar a su secuestrador, pronto la policía inspeccionó el lugar y encontró el horror en el que las víctimas de Heidnik sobrevivían. Gary Heidnik finalmente fue arrestado el 24 de marzo de 1987, 12 años más tarde la inyección letal puso fin a su sangrienta historia.
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