¡Clarketazo!

‘Grandes temas de telenovela’ para mí representó un viaje mental a otras épocas
Mauricio Clark
23/12/2014 - 05:00

 

El soundtrack  de mi vida

Recientemente tuve  el gusto de ver en el Canal de las Estrellas, un programa especial (el cual tuve la oportunidad de conducir tras bambalinas) que realmente funcionó para mí como una máquina del tiempo y que se tituló:  Grandes temas de telenovela.

Para todos aquellos que pudieron apreciarlo, ha sido un gran acierto de la empresa recordar todos esos temas inolvidables que no sólo enmarcaron telenovelas o historias increíbles, sino que para mí representan un viaje mental a aquellas épocas donde esa  canción sonaba de fondo y muy buenos recuerdos invaden mi chilanga mente.

Para la cultura mexicana, las telenovelas han sido un gran pilar (lo veamos desde el punto que lo veamos) para todos aquellos que como yo, crecimos de la mano de Thalía, Lucero o Lucía Méndez.

La influencia de papeles como Marimar, María la del Barrio o incluso Diana Salazar (para mis contemporáneos que entenderán mejor esta referencia) demuestran que el mexicano quiere soñar, quiere quitarse de la mente aquellos problemas que día a día nos atañen y meternos por una hora en la vida de la mugrosita que vende boletos de lotería.

De esta manera, las mismas canciones que marcan el inicio y final de alguna historia de telenovela, representan los cambios que, como mexicanos hemos vivido: cambios de presidencia, devaluación de la moneda, temblores, grandes borracheras, posadas donde mi tía quemaba la piñata y bailaba cadenciosamente sobre una silla o incluso recuerdos de buenas mascotas que nos acompañaron por algunos años.

La música ha sido un gran componente en mi vida en donde una cumbia de  Los Ángeles Azules me recuerdan a viajes inolvidables o una buena melodía de Mary Poppins me puede llevar de nuevo a sentirme en paz y en casa; con mucha mayor razón aquellas melodías donde me sentaba al lado de mi mamá a ver   El camino secreto o una tarde donde Muchachitas  y su inolvidable canción me hacían recordar que tenía tarea y no la había hecho.

Sin duda una vida sin música es como un cuadro sin color. Dejemos de ver a las telenovelas como un arma en contra de la cultura y abracemos el concepto de poder transportarnos todos los días a una historia diferente, donde nuestro país aún tiene esperanza.

Dejemos que la música de nuestra vida siga engalanando nuestra historia... Nuestra propia telenovela.

5,4,3,2 ¡Clarketazo!

 

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