ENIGMAS

En nuestro país hay zonas en las que se suelen dar avistamientos de Ovnis
Yohanan Díaz Vargas
23/03/2015 - 03:58


En México existen lugares donde constantemente se dan avistamientos Ovni, encuentros con extraterrestres, así como supuestas entradas a mundos intraterrenos o ciudades que se ubican en otras dimensiones es tan sólo lo que implica el tema de los hot spots o “sitios calientes”. Zonas con ciertas características especiales que son llamados por la comunidad Ovni a nivel internacional como regiones de poder debido a la gran actividad que prevalece.

Tan sólo uno de estos lugares en nuestro país es conocido como la Zona del Silencio que se encuentra en la parte central del Bolsón de Mapimí, donde convergen los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. Es un área con presencia de bancos de fósiles y con una gran concentración de fragmentos de aerolitos.

La existencia de una especie endémica de tortuga del desierto y de la abundancia de nopales violáceos de escasa distribución sirvió de base para conferirle a la zona características sobrenaturales, tales como que al entrar a ella no se podía escuchar la conversación de otras personas, hasta la idea de que hay una base de aterrizaje de extraterrestres, algo de lo cual hay cantidad impresionante de leyendas y encuentros con alienígenas.

 Una de estas experiencias le ocurrió el 8 de noviembre de 1978 al investigador del fenómeno OVNI y paranormal, Luis Ramírez Reyes, quien fue enviado a esta región por parte de una televisora, en su calidad de jefe de prensa, acompañado de un fotógrafo profesional para dar a conocer lo que hacía en ese sitio el equipo de trabajo de 60 minutos de la naciente Televisa. Sin embargo, para llegar al lugar donde se realizaría la grabación, se había contratado a un guía, quien no llegó, por lo que se aventuraron en medio del desierto para alcanzar a sus compañeros; minutos después se perdieron, eran cerca de las 12 del día, “con un sol cayendo a plomo y un calor que cobraba más vida a cada minuto”, aseguró Ramírez Reyes. 

El también escritor de 14 libros mencionó que “de la nada”, cuando estaban a punto de darse por vencidos, de un auto compacto aparecieron tres personas que su amigo no pudo ver hasta la tercera ocasión en la que se presentaron.

“Una vez ante ellos, al lado del camino de terracería, recibimos la recomendación de avanzar a campo traviesa para reunirnos con el grupo. Esto lo hizo uno de los hombres de campo señalando un triángulo dibujado en el suelo. Su aspecto era normal, como todo campesino del norte. Nada indicaba algo ajeno a nuestros sentidos. Nosotros continuamos nuestro camino sorteando habilidosamente los obstáculos de plantas y piedras, siguiendo las indicaciones de los tres individuos que dejamos atrás. Tiempo después, logramos divisar gente a lo lejos, de quienes llamamos su atención luego de subirme al toldo del automóvil y que el fotógrafo hiciera señales con las luces y el claxon del carro; con ello, finalmente un equipo de los Ángeles Verdes que custodiaba a los periodistas de 60 minutos, nos visualizaron”. 

Al relatar su experiencia, nos dijo que se percataron de que los conocedores de la Zona del Silencio no creían que se hubieran encontrado a alguien que les indicara cómo llegar al lugar de la grabación, pues debido a las condiciones del clima y las características de la región, no había nadie en el desierto que les podría haber dado tales señas, tras recorrer casi 90 kilómetros sin guía.

 Una semana después, Luis y su camarógrafo sufrieron de problemas estomacales, irritación en la piel y sueños con seres monstruosos y naves espaciales; meses más tarde, diversos investigadores, entre ellos Joseph Allen Hynek, considerado el padre de la ovnilogía, le dijo que lo más importante es que sobrevivió.

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