Mujer, periodista y madre...¿se puede?

Irma Gallo no es terapeuta, pero en su libro cuenta historias de mujeres que combinan su profesión con la crianza de sus hijos
Elizabeth Palacios
23/02/2015 - 16:55

Después de meses de interactuar en redes sociales, de hablar como si nos conociéramos toda la vida, finalmente acudí a una cita para conocerla. Se trata de una mujer con la que tenía muchas coincidencias profesionales y personales. 

Ambas somos periodistas, ambas somos mamás, ambas hemos pasado por separaciones dolorosas. Pero aunque esa mañana nos saludamos con el afecto desarrollado gracias a las nuevas ventanas de comunicación de la tecnología, de todos modos algo nos decía que teníamos más en común de lo que creíamos.

Irma Gallo, periodista cultural que tal vez muchos han podido ver en el noticiario vespertino del Canal 22, presentó recientemente a su “nuevo hijo”, el libro ‘Profesión mamá’, donde desnuda sus temores, culpas, autoexigencias y también todo el amor que no siempre sabe muy bien donde colocar, tras haberse convertido en madre.

Irma, como muchas mujeres del país, es madre trabajadora. Tras leer el libro es casi imposible no imaginar a su hija, Camila, con sus lentes de armazón blanco, en todas las aventuras que comparten.

Y como muchas mujeres, Irma también sabe que esa nube de algodón de azúcar en la que culturalmente se envuelve a la maternidad, no es más que un mito. La honesta apertura de Irma al contarnos su experiencia como madre profesionista, nos lleva a decir “¡no soy la única que ha sentido eso!”.

Cuando la editora le propuso a Irma el proyecto, y le dijo que quería que fuera autobiográfico, lo primero que sintió fueron dudas. ¿Qué tendría que decirle a otras mujeres sobre algo que había aprendido de forma empírica, con los mismos tropiezos y angustias que seguramente otras madres habían podido sortear de mejor modo? 

No es terapeuta, mucho menos pediatra. ¿Qué podía ella decir que no se hubiera dicho antes sobre lo que significaba convertirse en madre para una mujer trabajadora?

Su vena periodística no le permitió dejarse seducir totalmente por la tentadora idea de hablar sólo de sí misma, así que decidió confrontarse con las historias de otras mujeres que han combinado su desarrollo profesional y económico, con la crianza de sus hijos.

Irma descubrió que no importa si la mujer es periodista, cantante, artista plástica o activista, ser madre es algo que trastoca y transforma la vida, pero nosotras decidimos cómo llevar esta labor y, como otros procesos humanos, se trata sólo de algo que se vive a partir del ensayo y el error.

Sí, la trillada frase que reza “nadie te enseña a ser madre (ni padre)”, no sólo es cierta, sino que a veces una se pregunta por qué no hay más fuentes de información que nos adviertan de cosas más allá que de la alimentación del bebé o su desarrollo físico.

¿Por qué nadie nos dice que deberemos vivir un duelo por nuestra vida anterior? Porque no, aunque lo intentemos, nuestra vida ya nunca será la misma tras convertirnos en madres, pero nadie nos lo dice más allá de repetir que “llegará a nuestra vida una bendición”.

¿Qué significa eso en realidad? Y no es que Irma diga lo contrario, su hija es su mayor alegría; sin embargo, despedirse de la independencia o de cosas tan simples como dormir ocho horas seguidas, no son procesos tan fáciles como se cree. Y peor aún si junto con el bebé, dejamos pasar a una invitada no deseada que de pronto llega, se instala y parece no querer irse nunca: la culpa.

Irma cuenta que su mayor angustia la vivió cuando su hija se extravió, por unos minutos, en un centro comercial. Sin embargo, mientras describe la anécdota y veo cómo la angustia aparece en su rostro, sus palabras la delatan. “Nunca me sentí tan culpable, tan mala madre como ese día. ¿Cómo había podido descuidarme?”.

Entonces me atrevo a preguntarle, ¿y por qué tendrías que cargar sola con esa responsabilidad? pues, según me cuenta, ese día, el padre de la nena también estaba ahí.

Entonces concluimos que las mujeres cargamos de más, que la exigencia social conlleva una carga de género que muchas veces no sabemos tampoco compartir con nuestras parejas. 

Hoy, Irma tiene 42 años, su pequeña Camila cumplió diez y ha entrado en la pubertad. Irma, igual que otras mujeres trabajadoras, ha tenido que abrirse paso y librar una batalla continua con la culpa, pues sabe que aunque ser madre sí es una experiencia indescriptible y maravillosa, también lo es ser periodista, o médico, o policía, o diseñadora, o lo que sea que hayas decidido hacer no sólo para ganarte la vida, sino para ser feliz. ‘Profesión mamá’ no es un libro que te va a dar recetas mágicas para ser madre, pero sin duda te hará sentir acompañada porque, igual que Irma, igual que yo, tú no estás sola en este camino.

 

Así lo dijo

“Hoy tengo más claro que, además de mamá, soy mujer y periodista, y que no renunciaré a ninguna de estas cosas, pero que por nada me quiero perder un segundo de la vida de mi hija”

 

A la venta

‘Profesión Mamá’ es un libro escrito por Irma Gallo y publicado en la colección Vivir Mejor, de edicionesb.mx. De venta en librerías.

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