BOCANADA: Jesús Salvador Valencia Guzmán

22/07/2015 05:00 Samuel Ocampo Actualizada 20:42
 

—¿Quién es Jesús Salvador Valencia  Guzmán?

—Es un político vanguardista que cree que el gobierno debe servir para transformar una comunidad, para transformar una colonia, una ciudad, un país. Es un político de izquierda y con ganas de trabajar.

—¿Tu familia es muy católica?, digo, para llamarte Jesús Salvador…

—Son católicos pero no muy conservadores.

 —¿Tu estado civil?

—Soltero.

 —¿Tienes hijos fuera de tu actual relación?

—Sí, tengo una hija, se llama  Marcela, tengo otra hija que se llama Regina de mi segunda pareja.

 —¿Sigues usando tu apellido paterno?

—Siempre, el materno también, uso los dos.

 —¿En qué colonia vives?

—Constitución de 1917 o Colonial Iztapalapa, depende el catastro.

 —¿Qué no vivías en el Pedregal?

—En el Pedregal vive mi pareja a la cual visito frecuentemente.

 —¿Tienes entonces casa grande y chica?

—No, no, no, yo creo que mi pareja ha hecho un patrimonio el cual yo respeto y ahí he convivido mucho.

 —¿Qué le debes a tu mamá?

—Todo.

 —¿Qué es todo?

—Todo lo que soy.

 —¿Eres fresa?

—No.

—¿Cuáles son tus cumbias preferidas?

—De los Ángeles Azules… ‘El listón de tu pelo’.

—¿ Sonora Dinamita o Camila?

—La Sonora Dinamita.

 —¿Extrañas vender zapatos?

—No.

 —Quién es más milagroso, ¿San Judas Tadeo o el Señor de la Cuevita?

—El señor de la Cuevita.

 —¿Hiciste un buen trabajo como delegado?

—Mira, la gente  es lo tendría que juzgar. Pero  te puedo decir que me siento contento con lo que hice. Trabajé para la gente y fuimos de los mejores gobiernos de la ciudad.

 —Sí está cañón ser Jefe delegacional en Iztapalapa, ¿no?

—Es difícil pero es un buen reto. Si puedes con la ciudad… con Iztapalapa, puedes con muchas cosas.

 —Dijiste ciudad, ¿quieres echarte el reto de ser Jefe de Gobierno?

—Mira, para todo hay tiempo. Lo que quiero decir es que cuando gobiernas Iztapalapa, muchas cosas se te facilitan.

 —Empezaste con mordidas de perros en Cerro de la Estrella y terminaste con  un choque, ¿te gustaban los retos o qué pasó ahí?

—Son circunstancias que pasan en una delegación como Iztapalapa, donde lo menos que esperas es que te caiga una bala del cielo, por decirlo de alguna manera…

 —Que sí sucedió…

—Sucedió… pero lo que menos esperas es que pasen cosas como el tema de los perros o lo de la bala. Sin embargo, ¿qué hicimos después de eso? Una gran restauración social de la zona para evitar que eso volviera a pasar. Y  en el caso del niño de la bala, ¿de qué nos sirvió esa malísima experiencia? Que desde ese día no volvió a haber un solo  disparo en los carnavales.

—Ahora viene otra chamba para ti, como diputado federal, ¿será una verdadera oposición el PRD en San Lázaro?

—Evidentemente la posición que tome el PRD en su conjunto yo la respetaré. 

 —Luego de los resultados del pasado 7 de junio,  ¿le salió caro al PRD su relación con el gobierno federal?

—Yo creo que no es un solo factor, son varios: la firma del Pacto por México, o  estar siempre del lado  del gobierno federal en muchas acciones. Pero también errores de nosotros,  de los diputados locales. Pero ahora ya no debemos de pensar en eso, sino en qué sigue para recomponernos.

 —¿Qué errores ha cometido el gobierno capitalino?

—Es difícil para mí criticar cuando uno también comete sus propios errores. Todos cometimos  errores, algunos muy mediáticos; nos costó  el Hoy no circula que se lo cargaron al GDF, subir el Metro de 3 a 5 pesos  y  mi  accidente también nos costó. 

—¿Con qué te  bajas las pastillas?

—Mira, afortunadamente ya no estoy tomando pastillas, pero triste hecho.

—¿Eres alérgico al desenfriolito,  XL3?

—Jajaja, no.

 

—¿Al Paracetamol con whisky o ron?

—No me gusta ni el whisky ni el ron.

 —¿Con qué te lo bajarías entonces?

—Con agua.

 —¿Por qué chocaste?

—Ja ja ja... por bruto.

—Saliendo de una posada, ¿tomarías un Uber o un taxi de  sitio?

—Jejeje… lo que haya disponible.

 —¿A quién extrañas más, a Manuel Camacho Solís o a Marcelo Ebrard?

—A los dos.

 —¿Pero más?

—A los dos, yo creo que de los dos aprendí mucho, tanto lamentable es la muerte de Manuel Camacho como  lo que le  pasa a Ebrard.

 —Pensé que ibas a decir la muerte política de Marcelo Ebrard.

—En política no hay muertos.

 —¿Confías en los operativos federales en la Ciudad de México?

—No.

 —¿Te sembraron a los Abarca?

—Yo di mi posición en su momento  y lo que sí  puedo decir es que estuvo muy rara, por lo menos,  la forma en que lo detuvieron.

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