¡Clarketazo!

No cabe duda que estamos en un mundo cambiante y con el paso del tiempo nos sorprendemos más y más
Mauricio Clark
21/04/2015 - 05:00

 

¿En qué momento se invirtieron los  papeles?

 

Hoy las novelas más dramáticas parecen juego de niños y los pleitos de políticos son nuestro pan de cada día. Nos da lo mismo escuchar a un diputado mentársela a una señora, a un gobernador decir que sólo robo ‘poquito’, o en el mejor de los casos, a una actriz de horario estelar ser la nueva primera dama de algún partido.

Hace varios años, los chismes solamente se podían escuchar en la sección de espectáculos, donde su ‘servilleta’ hacía gala de ‘comunicador’ al ensalsar cualquier nota, comentar cualquier reportaje o hasta ponerle de mi cosecha a alguna noticia. La hora política era la idónea para poner a cocer los frijoles, para dormir al recién nacido o para llamarle a la comadre; es decir, nos valía lo que pasara pues no dejaba de ser aburridísima.

De un tiempo para acá la política se ha convertido en el mejor ring de boxeo para cualquier peleador. Aquí sí aplica que, estando en la ‘polaca’, el que no cae resbala. Los dimes y diretes, los chismes de lavadero o incluso hasta los videos sexuales de algún político que nos sorprende por sus hazañas en la alcoba grabadas en video, son del conocimiento público y el tema de conversación en cualquier lado.

Quizá siempre ha sido de esta manera, pero el hecho que vivamos en un mundo totalmente globalizado, en donde la comunicación es inmediata y en que cualquier teléfono celular puede ser cámara, micrófono o grabadora, hacen del chisme un arte más sencillo de llevar a cabo.

Hace  años los reporteros y periodistas que cubren información general se burlaban y hacían cualquier tipo de chistes respecto a los que dignamente, con gusto y responsabilidad damos cabida al llamado periodismo ‘rosa’.

Es sabido que durante años, este tipo de formatos acaparó los horarios estelares en la televisión abierta y los titulares de diversos periódicos y revistas. No sabemos a ciencia cierta lo que pudo haber pasado, pero lo que es un hecho es que los papeles se han invertido y ahora la información general es la que se convirtió en un circo haciendo de sus personajes algo netamente cómico y circunstancial.

Lo que tanto criticaron, lo que tanto se quejaban, lo que decían que era basura y una porquería, terminó siendo día a día de todos aquellos que ahora se dedican a la llamada información general.

¿Se dan cuenta que la mera nota no es lo que realmente vende? Ahora necesitan la ‘carnita’ que le dé a dicha información el condimento necesario para poder hacer atractiva la lectura o bien, el reportaje.

¿No que no tronabas pistolita?

5, 4, 3, 2...  ¡CLARKETAZO! 

 

 

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