FUERA MÁSCARAS: Reyna Oscura, entre el bien y el mal

Reyna Obscura creció entre llaves y coztalazos, prácticamente nació en una arena de lucha libre, si amor por el pancracio fue creciendo y en la juventud terminó por entregarse a él.
20/08/2015 - 18:32

Ciudad Nezahualcóyotl, territorio bravo por naturaleza, la vio acariciar día a día el reto de luchar profesionalmente. Empezó a dar sus primeras maromas a los siete años, su padre era testigo y maestro de ellas. "Desde antes lo veía como un héroe y a los 11 años inicié los entrenamientos, fue difícil. Lo dejé unos años, pero a los 15 regresé, contra la voluntad de él debuté muy pronto. No ha sido sencillo, pero me voy haciendo de un lugar con mi trabajo".

La competencia no es amable, a veces, inclusive se torna perversa, pero nada la aleja de su sueño, una ilusión a prueba de rudezas, "trabajo todo el tiempo para hacer la diferencia y encontrar un lugar, no puedo intimidarme ante nadie porque la lucha es mi vida entera, es lo más maravilloso que puedo tener, una experiencia indescriptible". 

Pero vivir así no es fácil, nadie se lo advirtió, se dio cuenta de ello cuando un día despertó y vio a la persona detrás de la máscara, "la que hace limpieza, cocina y estudia. No podía traicionarla, pero cuando veo a Reina me olvidó de ella y no es sencillo darle tiempo a todo, a los entrenamientos, escuela, familia, pareja. En lo personal, no me gusta que sepan que soy luchadora, trato en lo posible de que no sea público".

Así la sorprendió la fama: "La primera vez que me pidieron una foto me puse nerviosa y la persona que se la tomó me preguntó por qué estaba temblando, le contesté que era la adrenalina de la lucha pero ni siquiera había subido a trabajar todavía". La lucha es una pasión que heredó pero que se alimentó de las hazañas de los Villanos, "me fascinaba el estilo de ellos sobre el ring. Intento por eso ser una luchadora universal que no se repite en el ring. Trabajo todos los estilos y busco innovar, pero sobre todo soy un dolor de cabeza para las técnicas". 

En su futuro, ingresar a una empresa grande es una meta real, tanto como lo que dejaría al emprender esa etapa, "sé que sería sacrificar todo, familia, pareja y amigos, la tomaría en busca de ser una estrella. Además hay algo que nadie conoce, estudio enfermería, decidí que sobre el ring iba a lastimar a mis rivales pero abajo iba a curar enfermos, no sé qué va a pasar cuando termine, es una profesión difícil y tendré que elegir. No le temo a la sangre, me gusta, despierta ese lado en mi cuando lucho, me gustaver sufrir a mis rivales y no aguanto ser la víctima". 

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