LA BANQUETERA

La imaginación es el límite para pedir y gozar de combinaciones inéditas para el paladar
Tanya Guerrero
20/06/2014 - 03:00
Es increíble que después de mirar charolas llenas de cosas tan seductoras, te den ganas de comer de todo y pecar con gusto. Pero una sola noche no alcanzaría.
 
Después de sentarme y probarlo, propuse que este lugar se llamara: El paraíso del capeado. Afortunadamente para Luis y Felipe —creadores de este espacio—, yo no le pongo nombre a nada, más que a mi deleite al morder la primera banderilla de la noche: Placer crujiente.
 
Todo lo que en el mundo pueda ser capeado, empanizado y servido en un plato, está aquí esperando a que escojas el condimento que más te guste para ponérselo encima: Dedos de tres quesos, aros de cebolla, bolitas de papa rellenos, jalapeños envueltos, banderillas de salchicha y mucho más. 
 
Sin embargo, de entre todos los pecaminosos manjares que te coquetean en Postres.com, hay uno que ganó mi especial afecto por su deliciosa creatividad y lo voy a poner así: 
 
Imagina que tienes una novia guapa, buena onda y con la que estás a gusto. No la engañarías con nadie ¿verdad?, a menos de que la otra sea una mujer muy exuberante y ser infiel valga totalmente la pena.
 
Bueno, pues la banderilla de queso manchego que venden aquí, es la Scarlett Johansson de los alimentos y romper tu incondicional dieta de toda la semana por ella, vale la pena: Exquisita por donde la pruebes, deliciosa con lo que le pongas.
 
Puede ser un postre dulce o un snack salado. Servida con chocolate, cajeta, lechera, nuez, mermelada o bien, catsup, mostaza, mayonesa y salsa. Es tan buena, que incluso gente de Satélite y Cuautitlán vienen hasta esta colonia para pedirla calientita y salida de la freidora, afirman sus orgullosos creadores. 
 
“Nos gusta hacer todo bien, somos muy detallistas. Tenemos ocho freidoras y son especiales para cada cosa. Nunca metemos lo que va con dulce y lo que va con salado a freír en una misma, porque saben muy diferentes”, dice Felipe Chávez, justo antes de servir el platillo estrella de la casa. 
 
Además de esta especialidad, como en los tiempos bíblicos, los asiduos clientes de cada noche se regocijan en el oasis de las salsas gourmet con las que acompañan los demás –y nada despreciables– platos de la carta: camarones, alitas, nuggets, fajitas y costillas a la barbecue. “Todo lo que usamos aquí es de marca. Las salsas de semilla de amapola, habanero, mezquite, red hot, tamarindo y mango curry las preparamos nosotros. Antes de sacar algo a la venta, lo probamos varias veces. Con acierto y error, acierto y error. Así trabajamos siempre”, explica Luis Romero, quien a sus 42 años parece tener la paciencia y pasión que se aprecian adentro de una cocina. 
 
Después de lo salado, para cerrar la noche puedes probar una extensa variedad de postres que con mucho detalle y dedicación están preparados. Te recomiendo el de Danonino con gelatina de fresa, o mi favorito, el de Kahlúa con capuccino y almendras. 
 
Si  ya estás cansado de los rutinarios tacos de la esquina y quieres variar con algo más despampanante, este lugar es el secreto de dónde encontrarlo.
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