¡Clarketazo!

En Brasil, para muchos visitantes el futbol ha sido la excusa para sacar todo el estrés que han acumulado
Redacción
20/06/2014 - 05:00

BRINDANDO CON LA COPA

Mauricio Clark

Un Mundial más en mi haber, pero viendo la cruda realidad desde el  lado sobrio

Qué diferente es celebrar un gol sin gota alguna de alcohol en mi cuerpo. Qué divertido me ha resultado realizar una cobertura mundialista sin tocar una cerveza o siquiera un chocolate envinado en tierras cariocas. Qué agradecido estoy con la vida de tener la oportunidad de hacer lo que más me gusta y disfrutar un deporte que me apasiona desde la banca de los sobrios. 

Brasil 2014 se ha destacado por ser una cantina 24 horas abierta para visitantes de todo el mundo. Siendo el futbol la excusa perfecta para sacar el estrés de muchos, para otros tantos ha sido la oportunidad de sus vidas de embriagarse día y noche. Puedo contarles que las calles huelen a crudo. Para que se den una idea la postal recurrente en Copacabana es ver a personas de todo el mundo caminando por la calle con cervezas y botellas enteras en mano gritando las porras de sus respectivos equipos  y me queda claro que el ser “mala copa” es una “característica” mundial. 

Esto suena divertido, pero créanme que en muchas ocasiones no es así. Les habla alguien que vivió el infierno del alcohol y si bien es algo entretenido en su momento, muchas veces termina siendo una pesadilla al no medir las consecuencias del consumo. Le doy gracias a Dios y a la vida porque tras 15 años inmerso en el mundo de las adicciones hoy me encuentro “vivito y coleando”. Hay quienes no corren con la misma suerte, tal es el caso del mexicano que le dio la vuelta al mundo, aunque no de la manera que él quería. Los últimos reportes policiacos dieron a conocer que el chiapaneco, de 29 años, le dijo a sus compañeros de borrachera que quería hacer historia, logrando detener la embarcación con cupo para más de cuatro mil 500 pasajeros. Saltó tal y como lo prometió de 15 metros de altura... y lo demás ya es historia. 

No cabe duda que la pasión del futbol mueve masas, une corazones, pero la combinación de alcohol y adrenalina no siempre es como la pintan. 

Chavos, tengan cuidado. En cuanto menos se den cuenta, el alcohol puede llegar a controlar sus vidas al grado de quitárselas. Sigan disfrutando el futbol, sigan gritando pero, sobre todo, sigan viviendo. 

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@clarketo

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