DÍA DE TIANGUIS

Un mercado sobre ruedas que se coloca en la colonia Verónica Anzures cuenta con una gran variedad de frutas, pero también con plata traída desde Taxco
Mónica Ocampo
18/02/2015 - 04:30
Para las mujeres que buscan opciones elegantes y accesibles en tiempos de crisis, el tianguis de Chachalacas, en la colonia Anzures, es una gran opción. Entre los 52 puestos sobre ruedas que cada miércoles se colocan alrededor del Parque Pedro Plascencia, se encuentra la joyería en plata de Héctor Hernández Rodríguez.
 
Aunque el tianguis apenas cumplió su primer lustro de vida, don Héctor encontró desde hace tres décadas una oportunidad en el giro de la orfebrería gracias a su hermano, quien le comenzó a mandar piezas diseñadas por plateros de Taxco, Guerrero.
 
Antes de dedicarse a la plata, don Héctor fue chofer particular, pero al quedarse sin empleo se vio en la necesidad de dedicarse al comercio. Cuando tuvo claro qué producto ofrecería a sus clientes, el siguiente paso fue buscar dónde vender, así fue como llegó a la “Unión de Comerciantes en Tianguis, Ferias y Romerías, A.C”, dirigida por José Sánchez Juárez. 
 
La mayoría de sus clientas son mujeres que gustan de los collares, pulseras y aretes de plata. Diseños que no sólo se ajustan a diferentes estilos, sino también a los bolsillos. Piezas que van de los 20 a los 360 pesos, pues  mientras que el gramo de oro se encuentra en 380 pesos, la plata está entre los 14 o 16 pesos, “¡Una ganga!”, bromea. 
 
IRRESISTIBLE. El éxito de su negocio radica en la demanda que la plata tiene, pues a diferencia del oro, “siempre es más barata”,  además de que los diseños son tan variados que ni los clientes extranjeros se resisten a comprar; “aquí es zona turística, así que un buen recuerdo de la Ciudad de México puede ser alguna de mis piezas”, comenta. 
 
Actualmente, don Héctor va cada sábado a Taxco para surtirse de mercancía. A veces, sus dos hijos —de 23 y 19 años— lo acompañan, “al más grande le ponía su camita mientras vendía en los tianguis. Sí sufrimos, pero de aquí salió para darle su carrera de ingeniero mecánico”.
 
Es originario de Puebla, pero vive en Chimalhuacán. Cada miércoles sale de su casa a las cinco y media de la madrugada para llegar a las ocho al tianguis de Chachalacas.
 
Naranjas dulces. Hay naranjas de diferentes regiones, tamaños y sabores. La mejor temporada para comerlas es el primer semestre de cada año, “son dulces y jugosas, después agridulces, pero igual de nutritivas”, explica Norma Morales Hernández, quien sabe todo acerca de esta fruta.
 
Lo aprendió de su padre, quien fundó el negocio y se lo heredó a sus hijas, “estudié hasta los 15 años, después decidí dedicarme a esto porque me gusta, porque crecí viendo naranjas”, comenta Norma.
 
Las naranjas que ella vende vienen de Veracruz o de Tabasco —cuando hace calor—. No compra a granel, sino por cajas, eso le permite seleccionar por tamaños, y así ofrecer 18 piezas en 30, 40 o 50 pesos.
 
También vende mandarina y toronja, que puede ser rosada o blanca dependiendo de la región, “hay clientela siempre. Algunos prefieren sabores dulces o aciditos, y aquí lo encuentran”,   explica mientras acomoda las naranjas.
 
El borrego de oro. Jesús Estrada Segundo es la tercera generación que se ha encargado del Borrego de Oro, nombre que su abuela Melitona le puso al puesto desde hace cincuenta años. Aunque viven por Eje 10 Sur, todos los días preparan la carne fresca  de borrego  para hornearla y ofrecerla a sus clientes, quienes los esperan   desde las ocho de la mañana.
 
Los tacos, flautas y el consomé acompañados de salsa verde y roja no puede faltar. Todo perfectamente limpio y ordenado para consentir  durante todo el día a sus comensales, pues  más de tres borregos se acaban.

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