#SOY PÚRPURA

Los militares llegan a tener encuentros homosexuales por varias causas
Fernando Rex
16/09/2015 - 04:00
¿El combate es único de los heterosexuales? ¿Son ciertas las historias íntimas que ocurren en el Ejército?
 
Como se ha vuelto tradición, hoy se desarrollará un nuevo desfile militar en el que participará el Ejército de México y que contará con la clandestina presencia de homosexuales orgullosos y dispuestos a dar su vida por defender al país.
 
Y es que no es un mito, sino una realidad: las fuerzas armadas de nuestro bello país también cuentan con integrantes que no están interesados en casarse, por lo menos no con una mujer.
Tuve una tía que trabajó en el Ejército y a partir de ella fue que conocí ciertas historias, como aquella de que en los colegios militares solían ser comunes los encuentros sexuales entre caballeros.
Esta tía nos contaba que sí existían homosexuales en el Ejército aunque eran muy reservados; de hecho, es poco común que haya sargentos o cabos declarados pues la homofobia suele ser muy alta.
 
Generalmente, las confesiones se daban en fiestas y con gente de mucha confianza, aunque luego se suscitaban traiciones y el “revelar la verdad” era una manera de extorsionar a las personas.
Entre mis conocidos tengo a alguien que durante un tiempo trabajó en el Ejército, incluso en la seguridad del Estado Mayor Presidencial y que es gay.
Cristian, como se llama mi contacto, me contó que cuando alguien entra al Ejército y es gay, “todos se hacen de la vista gorda”, es decir, como que se sabe pero nadie verdaderamente se ofende o protesta.
 
Hay otros homosexuales más aventurados que sin tapujos revelan su preferencia sexual y no suelen ser atacados; claro que hay algunos homofóbicos, pero en su experiencia nunca pasaron de comentarios las ofensas.
 
Cristian me confirmó los encuentros íntimos entre soldados: la mayoría ceden a ellos porque se consideran “heteroflexibles”, porque pasan mucho tiempo encerrados —imaginen el martirio de la prohibición carnal— o porque hay dinero de por medio.
 
¿Pero quién paga a quién? ¿El gay que necesita calmar sus ansias carnales? ¿O el hetero que de plano sucumbe ante lo que “haya cerca”?
El ex militar Cristian me cuenta que ocurre de todo; sin embargo, que muchos militares heteros prácticamente ceden a la tentación por unas cervezas con frases de lo más explícitas:
“Dispárame unas cervezas y dejo que me hagas sexo oral”, misma que atrae a gays y travestis que —a decir de mi conocido— parecen tener un fetiche con los militares.
 
Leyenda absurda
 
Buscando en internet información sobre gays en el Ejército encontré el testimonio de una persona que afirma que quienes pretendan ingresar a las fuerzas armadas deben pasar por un examen que incluye la exploración del recto.
 
Supuestamente la prueba, que consiste en introducir un dedo en el recto de los aspirantes, se realiza para identificar que no haya padecimientos en esa zona, aunque también para saber si se trata de una persona “reactiva a las penetraciones”.
 
No creo que esto sea cierto y en todo caso me parece poco probable porque si te están examinando unos soldados, quizás lo menos que sientas es excitación, sino nervios y hasta incomodidad, por lo menos yo creo que así me sentiría.
 
Este mismo testimonio, que puede ser encontrado en el sitio de preguntas Yahoo Answers en el tema “¿Gays en el Ejército?” comenta que las prácticas homosexuales entre militaes son algo común.
 
De hecho se supone que a los activos se les llama ‘padrinos’, pues es con regalos o preferencias —y hasta protección— que convencen a los caballeros de cederles la parte más oscura de su ser.
Así que si hoy van al desfile militar o algún día se encuentran con un soldado, tengan en cuenta que ese hombresote de cara dura y dispuesto al combate, en realidad puede tener una preferencia sexual alejada de lo que parece.
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