¡Clarketazo!

Más allá de ser el evento deportivo más importante, el Mundial también es el mejor espectáculo para cualquier aficionado y la FIFA sabe cómo hacerlo
Mauricio Clark
15/07/2014 - 05:00

Al pueblo fut y circo...

Más allá de ser el evento deportivo más importante de la tierra, la Copa del Mundo también es el mejor espectáculo para cualquier aficionado y la FIFA sabe cómo hacerlo.

Si me preguntaran cómo definiría el ambiente de Río de Janeiro que hubo durante el Mundial la respuesta es muy sencilla; digamos que es una hermosa combinación entre Sabadazo, programa producido por Alexis Núñez y su antecesor Muévete.

Tenemos las mismas posibilidades de ver caminando en la calle a dos enanitos vestidos de toreros como a una señora de ochenta años usando un chiqui bikini o bien un borracho cantando alegremente en zancos. Definitivamente las cosas más bizarras fueron el pan de cada día durante seis  semanas, aunque no siempre lo bizarro es sinónimo de desorganización y para muestra está ante nosotros la mezcla ideal entre futbol, países emergentes y un espectáculo garantizado cueste lo que cueste.

¿Qué quiero decir con todo esto?

Por más “inusual” y alocado que parezca Sabadazo, su productor sabe perfectamente cómo mover las fichas del juego; tanto botargas, canciones de almohadas y música estridente forman parte de un gran rompecabezas perfectamente estructurado, que bien, para algunos podría ser un desorden televisivo, pero realmente detrás de todo este merequetengue existen estudios de mercado, análisis minuciosos de minuto a minuto al aire, encuestas que detallan lo que el público quiere y un cerebro realmente hábil y capaz de ofrecer un espectáculo que es visto desde el más pequeño hasta el más grande de la casa. La pieza clave para lograr capturar la atención y poder tener siempre un espectáculo a tope es gracias a una sola acción: el factor sorpresa. Lo mismo sucede con el Mundial de Futbol.

Aquí en lugar de botargas, música en vivo, sketches y comediantes existen las eliminaciones, las expulsiones, las protestas, los penales y los árbitros que tomaron el rol del Chacal, el juez que elimina a los participantes en  el programa Sábado Gigante. ¿Se dan cuenta como todo es un espectáculo?

¿Se han percatado que la base del Mundial de Futbol siempre fue el efecto sorpresa?

Mientras millones recorrían las calles de Brasil exigiendo menos impuestos y el rechazo al gobierno, por otro lado se eliminaba de la Copa a los últimos campeones, nuestros hermanos españoles. Así, mientras más extraño que pudiera haber parecido una goliza aplastante a los anfitriones, penales fantasmas, un Balón de Oro de consolación y eliminación de las potencias en manos de los equipos menos esperados, lograron generar expectativa y audiencias en un evento con muchas vueltas de tuerca y finales inesperados, gracias a nuestro bien conocido: “factor sorpresa”.

No pongo en duda la credibilidad de la FIFA, pero conociendo el mundo del espectáculo, pareciera que un Mundial termina siendo un producto más destinado a generar dinero, un distractor político y a la vez un Sabadazo que por más bizarro que parezca, sus dirigentes saben perfectamente lo que hacen y logran su cometido: capturar la atención del mundo entero.

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