MALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Como soy muy curiosa, me di a la tarea de leer el libro de Silvia Pinal: ‘Esta soy yo’.
Redacción
15/01/2016 - 05:00

 Verdades a medias en ‘Esta soy yo’

 Título que no es nada original pues así se llamaba una sección de la revista ‘TVyNovelas’ en donde los famosos contaban su vida desde la niñez. Es notorio que esta biografía pasó de escritor en escritor, hasta que finalmente el dueño de la Editorial Porrúa, Miguel Porrúa, fue quien la terminó de ‘sopetón’. Y digo de ‘sopetón’ porque al final el libro termina con una recopilación de 80 fotografías sin identificaciones, al ahí se va o al adivine usted quién es el sujeto que aparece.

Por si fuera poco, es evidente que en las editoriales el corrector de estilo es una profesión en desuso, pues la redacción y estructura gramatical de ‘Esta soy yo’ es realmente pésima. Y ya no hablemos de la parte en donde doña Silvia asegura que ella siempre tuvo una modista que le confeccionaba su ropa. Y otra en donde asegura que ella era quien la elaboraba. ¿Nadie se dio cuenta? ¿Nadie le pudo preguntar a Silvia: ‘Oiga, usted la hacía o no la hacía’?

Si bien en ‘Esta soy yo’, ‘La Pinal’ confirma varios rumores que circulaban en el medio, también es verdad que no profundiza en ninguno de ellos. Y esto es el resultado de una complicidad mal entendida entre el escritor y el protagonista de la historia, pero ¿y nosotros los lectores qué culpa tenemos? Evidentemente quien terminó el libro no es escritor ni reportero... y mucho menos alguien curioso. No, pues así no se puede. Después no se pregunten por qué no se ha vendido la biografía.

Sólo dos cosas llamaron mi atención en el libro ‘Esta soy yo’, y es que Silvia Pinal, a sus ochenta y pico de años, se siga preguntando por qué Rafael Banquells y Enrique Guzmán la celaban. ¿En serio no lo sabe? ¿O no lo quiere ni le conviene decir? Porque los celos no nacen de la nada. Pero lo que me quedó claro es que desde que nació Sylvia Pasquel ambas emprendieron una guerra que, por lo que he visto a través de los años, en ‘La Pasquel’ ha cabido la prudencia. No así en ‘La Pinal’, quien en su libro deja a su hija como la envidiosa de “la única diva de las Pinal”.

No cabe duda que a veces el enemigo está en casa.  En fin, al concluir el libro Silvia Pinal queda como una mujer luchadora, fuerte, objeto del deseo, emprendedora, visionaria, exitosa, con uno que otro errorcillo, pero por amor. Verdades a medias.

Novedades para competir. En su comida anual con productores de Televisa,  Emilio Azcárraga Jean les exigió “cosas novedosas para competir” y les advirtió que “no podían hacer lo que actualmente está al aire”. Ya veremos cuántos de estos productores hacen caso de estas palabras. Aunque para ser sinceros, este año ya no sucedió porque todo lo que viene es igual a lo que estuvo al aire en el 2015. Entonces, ¿el cambio será hasta 2017? Pues con eso que ya cerró el CEFAT de TV Azteca, ¿de dónde se nutrirá El canal de las estrellas? Sin protagonistas será más difícil aún.

¿Pareja juvenil? Permítame carcajearme. Con la novedad de que Danna García y Andrés Palacios serán, como dijeron en Televisa,  ‘la pareja juvenil’ de la telenovela ‘Las Dianas’. ¿Desde cuándo a los poco más, o poco menos, de 45 años de una persona se le dice ‘juvenil’? No cabe duda de que los productores ya empezaron a hacerle caso a su jefe. O sucede que esa es la novedad, que los casi cincuentones son los jóvenes del Canal de las estrellas. Sí, seguro eso es.

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