LA BANQUETERA

Balvina Valle fundó hace más de 60 años un restaurante que es un auténtico tesoro de la colonia Guerrero
Paola Ascencio
12/09/2014 - 04:30
Para los habitantes de la colonia Guerrero, conmemorar las fiestas patrias con un platillo lleno de misterio y tradición, es una costumbre desde hace 67 años. Y es que, como si se tratara de una caja de seguridad gigante, los departamentos grises en la esquina de la calle Moctezuma guardan con cautela la receta de un pozole que ha pasado por cuatro generaciones.
 
Este local encubierto lleva por nombre “El Pozole de Moctezuma”; su origen se remonta al año de 1947, cuando doña Balvina Valle, originaria de Iguala, Guerrero, cocinaba a sus  paisanos ilustres de la época. Sin embargo, no fue hasta que escuchó de sus comensales: “¡Oiga, negra,! y ¿por qué no hace pozole?”, que la mujer comenzó a preparar este típico platillo mexicano.
 
El rico y peculiar sabor, le permitió a doña Balvina convertir su receta en un buen negocio. Así comenzó a ofrecer a cientos de clientes su clásico guiso que no pierde el sazón guerrerense.
 
“Llevamos casi siete décadas elaborando un producto básico de la comida mexicana, siempre cuidando ‘el lema de las tres C’ que nos inculcó mi abuelo: calidad, cantidad y calidez”, asegura Gerónimo Álvarez Garduño, bisnieto de doña Balvina y actual dueño del restaurante.
 
Aquí la recomendación es “de boca en boca”, pues el timbre exterior con la palabra “Pozole”,  escrita a mano y entintada con pluma, es la única señal del local. Aunque el caldito caliente que despide el olor de la rica combinación de ingredientes, los delata al aromatizar las calles cercanas al sitio.
 
“El Pozole de Moctezuma” brinda una gran variedad de platillos típicos del estado. Puedes escoger unos tacos de chorizo con sabor a Tixtla, cocinados durante 24 horas para evitar la grasa y “el entripado”. Unas tostaditas untadas con frijoles, chorizo rojo y jitomate encima, o una lengua de cerdo carnosa, rasurada y cortada en cachitos. Pero su pozole blanco “estilo Guerrero” es el mejor plato para saciar el paladar mexicano.
 
Este pozole tradicional tiene la especialidad de combinar los diferentes sabores de las regiones del estado de Guerrero. Junta el chicharrón de las montañas, la sardina de la costa, el huevo del Altiplano, un toque de mezcal de Chichihualco y los componentes habituales del caldo, que crean un platillo único que deja un rico sabor en la lengua desde la primera cucharada. 
 
Además, para saciar el antojo azteca, los martes, jueves y sábados puedes deleitarte con un rico pozole verde, clásico de los jueves pozoleros que se festejan en el estado de Guerrero. Y siempre puedes reposar la comida con un café de olla calientito que cuesta  sólo siete pesos. 
 
Para esta familia guerrerense rememorar los colores patrios con chile verde, una pizca de chile piquín y cebolla picadita —que se ahogan bajo la sopa condimentada— es parte de su trabajo, pero dar un trato especial a los clientes frecuentes, considerándolos amigos, es una forma de externar su pasión por la cocina. Por este restaurante han pasado cuatro generaciones, a las que les han heredado también la buena atención. ¡Ven y date un lujo al comer un pozole de 67 años de tradición en estas Fiestas Patrias!
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