UN GAY CHILANGO: Ligar por catálogo es lo de hoy

La comunidad gay tiene aplicaciones para ligar que toman en cuenta el físico de sus integrantes
Fernando Rex
12/08/2015 - 04:30
Esta forma de conocer personas está ganando popularidad entre heterosexuales, pero los gays llevamos delantera.
 
La semana pasada fui a un evento donde hablaron de la influencia que están teniendo las redes sociales y hubo un dato que me sorprendió: dos de cada cinco parejas de heterosexuales se conocen por internet actualmente y en el caso de los gays son tres de cada cinco.
 
Eso me hizo reflexionar: ¿Estamos a punto de despedirnos del coqueteo clásico y las miradas furtivas para ligar solamente vía internet?
 
Antes, los “flechazos” ocurrían comúnmente mientras ibas en el camión y una chica te resultaba linda; o en una fiesta un guapo muchacho llamaba tu atención y te aventurabas a hablarle al prospecto o susodicha; no se digan los amores colegiales crecidos en salones de clases.
 
Pero ahora nos estamos convirtiendo —quizás sin querer y sin que nos demos cuenta— en mercancías elegidas mediante catálogos que pueden llamarse Facebook, Twitter o Instagram, aunque hay más especializados.
 
Por ejemplo, muchos gays nos estamos conociendo mediante aplicaciones o páginas creadas específicamente como Grindr donde lo primero que llama la atención son las fotografías e intenciones que tienes.
 
Aunque esta es la más común, no es la única: existen otras más especializadas que se dividen en los gustos que tenemos como Growler dirigida a quienes gustan de los gays estilo “oso”, es decir, peludos, barbones y robustos.
 
Mercancía defectuosa 
 
Yo usé durante algún tiempo las dos aplicaciones y descubrí que como en cualquier catálogo existe mercancía que vale la pena, otra que es engañosa y la que definitivamente es defectuosa.
 
La mercancía que menos me gusta personalmente es aquella que está sobrevalorada: tipos de buen cuerpo que tienen actitud de diva y el ego por los aires; literalmente sus descripciones dicen cosas como “si eres feo no me contactes” o “sólo escríbanme similares”.
 
También está la mercancía engañosa, la que te impresiona en el catálogo, pero en persona te hace pedir la devolución de tu dinero, como le pasó a un amigo.
 
Conoció un tipo que en su foto de perfil usaba gorra, decía que tenía trabajo estable y en realidad parecía buena opción. Mi amigo decidió salir con él por espacio de dos meses hasta que se dio cuenta que el tipo usaba siempre gorra porque estaba calvo y resultó que no tenía trabajo, que estaba desempleado.
 
Si ustedes —sean heteros o gays— al igual que yo tienen buen ojo para hacer compras, encontrarán gratas sorpresas en estas aplicaciones para conocer gente, sólo es cuestión de desechar la mercancía que no vale la pena.
 
Por ejemplo, conocí a un tipo encantador: guapo, trabajador, divertido y sin pretensiones; a la fecha le hablo y me parece que quien se quede a su lado será muy afortunado.
De hecho yo me estoy apuntando para quedármelo, jaja.
 
Gran error
Es importante decir que al menos entre los gays, la principal razón para tener estas aplicaciones es el conocer gente que se preste para encuentros casuales, lo cual me resulta práctico pues si quieres un ‘acostón’ es muy simple conseguirlo.
 
Basta intercambiar unas palabras, enviar fotos y revisar la ubicación —las aplicaciones te dicen quién está cerca de ti— para animarse al encuentro furtivo.
Sin embargo, existen algunos ingenuos que esperan encontrar el verdadero amor en estas herramientas para conocer gente y siempre terminan con el corazón roto, pero siguen de tercos.
 
¿Y qué me dicen ustedes: les gusta la nueva forma de conocer personas? ¿Qué les gusta ser más: compradores o parte del catálogo?
 
Si deciden aventurarse a estas prácticas tengan cuidado porque también ha habido casos en que quienes acuden a los encuentros terminan asaltados y hasta golpeados; ya les contaré después sobre esto.
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