ASESINOS SERIALES: “El chivo expiatorio”

El egipcio fue acusado de matar mujeres en Ciudad Juárez en un proceso lleno de irregularidades
Ricardo Ham
11/12/2015 - 05:30
El encierro comenzaba a convertirse en desesperanza, la indiferencia del resto de los reos lo sumían en una profunda soledad y desesperación, debía hacer algo para salir de ese agujero, para demostrar de alguna manera que estaba pagando crímenes de otros.
 
Se sentía chivo expiatorio de algo mucho mayor que su mente no alcanzaba a entender. 
 
Un plan se comenzó a construir en su confundida mente, si lo acusaban de asesinato en serie, haría que otros siguieran el patrón para que se creyera que el asesino estaba en las calles y a él lo dejaran en libertad, pondría precio al asesinato de jovencitas morenas y de cabello lacio, de preferencia que trabajaran en las maquiladoras de Ciudad Juárez y viajaran en el transporte público. 
 
Abdel Latif Sharif fue señalado públicamente por haber planeado y pagado a bandas delincuenciales para cometer varios asesinatos de mujeres y dejar un terrible rastro de homicidios de características seriales en Ciudad Juárez, todo para demostrar su presunta inocencia.
 
Aunque para muchos el caso del egipcio Abdel Sharif siempre mostró serias irregularidades, la Procuraduría de Chihuahua lo señaló durante años como uno de los responsables de los cientos de muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez. 
 
Sharif llegó a México en 1994, su capacidad profesional lo hizo laborar en el norte del país para la empresa transnacional Benchmark Research and Technology, firma que lo reclutó por ser un químico de primer mundo que tenía en su haber 17 patentes. 
 
Sin embargo, además de las patentes y fama profesional, Sharif tenía un oscuro pasado que lo relacionaba con ataques sexuales y violaciones de al menos 5 mujeres de las cuales nunca se pudo encontrar el cuerpo y por ende no hay pruebas de culpabilidad del egipcio. 
 
En 1995 Latif es acusado por una joven prostituta de haberla secuestrado, golpeado y violado durante tres días seguidos, la sexoservidora era asidua consumidora de drogas duras y no presentaba evidencia de abuso sexual, sin embargo, ante la presión internacional por aclarar los feminicidios de la región, la fiscalía especial decidió aferrarse a la historia de Sharif como presunto culpable de al menos 17 homicidios de mujeres.
 
Él representaba el acusado ideal, no hablaba español, no tenía familia en el país y contaba con antecedentes de agresión sexual, el pasado condenaba el presente de un hombre que había allegado al país para tratar de empezar de nuevo. 
 
La acusación oficial comenzó a flaquear cuando los cuerpos de mujeres asesinadas y ritualizadas seguían apareciendo mientras Sharif estaba en la cárcel, se le acusó entonces de contratar a la banda de “Los Ruteros” para clonar los homicidios y así demostrar su inocencia, señalamientos que jamás pudo demostrar la Procuraduría del Estado.
 
Las muertes de mujeres aumentaban, las acusaciones contra el egipcio se sumaban al igual que la violación de sus derechos, en diferentes ocasiones su abogada Irene Blancas denunció que no le permitían entrevistarse con su defendido, para entonces Sharif ya enfrentaba cargos por 17 asesinatos y 24 homicidios intelectuales, cargos por secuestro y hasta inhumación clandestina, ninguno se comprobó.
 
Abdel Sharif falleció el 2 de junio de 2006, a los 59 años, en el Centro de Rehabilitación Social de Chihuahua, Jesús Méndez, el doctor en turno diagnosticó que la muerte se debió por sangrado de tubo digestivo.
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