BOCANADA

Xóchitl Gálvez vivió en un cuarto de azotea de Iztapalapa cuando llegó al Distrito Federal, con el paso del tiempo se convirtió en una figura emblemática del primer gobierno panista y ahora aspira a convertirse en jefa delegacional de Miguel Hidalgo
Samuel Ocampo
11/03/2015 - 03:00
—¿Quién es Xóchitl Gálvez Ruiz?
 
—Soy una mujer que le tocó nacer en una condición difícil, donde las mujeres no tenían ningún valor, donde los hombres se llenaban la boca diciendo que las mujeres sólo servíamos para el petate y para el metate. Eso era lo que yo escuchaba y me súper encabronaba porque sentía que servíamos para muchas cosas más. Con una abuela que se murió a los 32 años, con 12 hijos en condiciones de pobreza brutal. Con una mamá sumisa, abnegada, incapaz de voltearle un trancazo al  hombre que la golpeaba. Ella aceptaba con esa resignación esta historia, y yo era una niña con ganas de comerse al mundo, pero no sabía por dónde. Si bien es cierto, hace 43 años  cuando iba a vender gelatinas a la plaza no sabía lo que iba a ser de grande, pero sí sabía qué no quería ser: sabía que no quería vivir en esa pobreza el resto de mi vida.
 
—¿A qué te sabe hoy una gelatina? 
 
—A mi origen.
 
—¿Las disfrutas como las vendías?
 
—Sí claro, y observo a la persona que las venden y pienso qué hay detrás de ella. Yo empecé vendiendo 40, porque tenía que venderlas antes de entrar a la primaria. Cuando me fui a la secundaria llegué a vender 600. Ahí nació la empresaria que soy, ahí entendí de números, de costos, de utilidad, de comisiones. 
 
—Políticamente, ¿eres gelatinosa o no tiemblas?
 
—Soy una mujer fuerte. El visitar a mi hermana cada semana en la cárcel me ha hecho la mujer más humilde.
 
—¿En qué año llegas al DF?
 
—En 1978, sola, de 16 años, llego a Iztapalapa, vivía en un cuarto de azotea con Selene Balderas, una chica que yo había casado en el pueblo siendo oficial del Registro Civil, y que me había dado su teléfono. 
 
—¿Profesión?
 
—Ingeniera en computación por la UNAM.
 
—¿Tu ambición? 
 
—Cambiar la forma de hacer política en este país.
 
—¿Estado civil? 
 
—26 años de unión libre. Un día le dije a mi marido: ‘A ver güey, si nos casamos, un día me vas a pedir el divorcio y te lo voy a dar, entonces mejor así’.
 
—¿Quién tiene más huipiles, tú  o Beatriz Paredes?
 
—Yo creo que más bonitos yo, ja, ja, ja, ja.
 
—¿Qué bailas?
 
—Soy malísima para bailar. Mis hijos me dicen que parezco escoba, que muevo los hombros junto con los pies.
 
—¿Julión Álvarez o Vicente Fernández?
 
—Vicente Fernández.
 
—Hace 15 años fuiste funcionaria pública, ¿de qué vives ahora?
 
—A diferencia de otros políticos, yo regresé a mi trabajo. El 8 de enero de 2007, me volví a poner mi casco, mis botas, regresé a mi empresa, a mis obras. He escuchado a alguien que dice “el conflicto de interés”. No, a ver, yo soy empresaria, yo sí entiendo que entiendo qué es el conflicto de interés. Yo sí sé que ninguno de mis clientes me va a hablar para pedirme algo ilegal, porque me conocen, porque saben que soy una mujer que si les sobran 3 clavos y 4 tuercas, se los regreso. Este departamento lo compré en 1997, aquí vivía cuando entré con Fox y aquí sigo viviendo. No necesito más, es un departamento cómodo, digno, bien ubicado,  de acuerdo con mis ingresos. El excedente de mis ingresos lo destino a ayudar a la gente, apoyar causas como la nutrición, proyectos con mujeres indígenas, escuelas de música con Miguel Bosé. A mí sí me educaron con eso de que el único pecado por el  que te vas al infierno no es por decir malas palabras, es guardar más de lo que tú necesitas.
 
—Si volteo a ver el World Trade Center del DF, ¿por qué debo de pensar en ti?
 
—Porque fue el primer edificio inteligente y yo fui como la creadora de los edificios inteligentes en México. También participé en Reforma 222 o el Edificio de Mariano Escobedo, que es un edificio ‘verde’. Aquel que crea que Xóchitl sólo ve temas indígenas, está equivocado.
 
—¿Por qué le vas al Cruz Azul?
 
—Soy cementera de corazón, ahí sí me voy a morir azul. Aunque nunca gane un campeonato en lo que me queda de vida, va a ser mi equipo. 
 
—Ayúdame a armar la Selección Política Nacional, en qué posición pondrías a los siguientes políticos:
 
—Carlos Navarrete: Portero.
López Obrador: Medio, le gusta el juego sucio, que dé patadas.
Videgaray: En la defensa.
Ricardo Anaya: Sería un buen delantero, sabe meter goles. 
Gustavo Madero: En la media.
Javier Duarte: En la banca.
Mancera: Defensa.
Javier Corral: Delantera.
Ebrard: En la banca.
Fox: En la banca.
Felipe Calderón: Defensa. 
 
—¿Te gusta el pan duro o el pan suave?
 
—El pan suave, ja, ja, ja.
 
—¿El pan dulce o el pan salado?
 
—Prefiero el salado.
 
—De Iztapalapa a Miguel Hidalgo, ¿por qué Xóchitl?
 
—Porque aquí vivo desde hace 17 años, aquí formé mi empresa, aquí doy empleo, aquí nacieron mis hijos.  Esta delegación tiene los contrastes que tiene mi vida, tiene la Pensil, la Nextitla…
 
—¿A poco sí conoces esas colonias?
 
—Sí, claro, aquí como, aquí voy al panteón donde están mis suegros, voy al mercado de la Argentina, es mi mercado desde hace 17 años. Aquí en la Reforma Social pues está el que me arregla la plomería, el cerrajero, el que me vende el pollo, la verdura.
 
—¿A poco sí vas al mercado?
 
—Yo voy al mercado, tanto al súper como al mercado. Domi, que tiene conmigo 15 años aquí en la casa, prefiere que vayamos al mercado.
 
—Si hago una fiesta, ¿me prestan la Rotonda de las Personas Ilustres?
 
—De ninguna manera.
 
—¿Ni por ser tu amigo?
 
—Que quede claro, mis amigos saben que mi amistad con ellos no tiene que ver con mi ejercicio público. El ejercicio público tiene que ser honesto y transparente.

 

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