Historias del alma de México

María José desea escribir un libro donde refleje la pobreza y sus consecuencias, contadas por los mismos protagonistas
Elizabeth Palacios
09/06/2015 - 03:00

Las estadísticas son implacables. En México más de 52 millones de personas viven en condiciones de marginación y pobreza, es decir, más de la mitad de la población de un país enorme. Pero, ¿qué es lo que realmente representa ese número? ¿Es esa masa sólo la razón de existir de muchos programas sociales que ni siquiera están cumpliendo sus objetivos, por desconocer por completo a los protagonistas de ese fenómeno que dicen querer atacar? Esas fueron sólo algunas de las preguntas que, como avalancha, cayeron sobre María José después de años de estudio y trabajo en torno al desarrollo social.

María José Alexander nació en Guadalajara, donde estudió ingeniería industrial en el ITESM. Aparentemente nada qué ver con la pobreza, sin embargo, desde siempre trabajó vinculada al desarrollo social, los derechos humanos y la pobreza. Actualmente, tiene 26 años y ha sido aceptada en una de las mejores universidades del mundo, ubicada en Inglaterra, para estudiar una maestría. Pero antes de irse decidió recorrer cinco regiones de México y aprender a mirarlas a través de los ojos de sus habitantes más pobres.

Convencida de que las cifras y los datos duros sólo sirven para borrar el rostro y las historias de las personas que viven los impactos de la pobreza, María José decidió que quería hacer un libro. Para ello debía recorrer estas comunidades y abrir sus oídos, sus ojos y su corazón.

Dejar de analizar a la mitad de la población del país a través de las estadísticas y los análisis fríos en los que se basan las políticas públicas. Ella quiso darse la oportunidad de ir a la caza de las historias de sueños, alegrías, tristezas, esperanzas y sonrisas del día a día en comunidades altamente marginadas. No se trata de ir a vivir en comunidades y mirar a la pobreza desde lejos, con los ojos de quien siempre ha pertenecido a otra clase social, sino de prestar esos ojos y ese corazón y ponerlos al servicio de las historias de esas personas para darlas a conocer.

Para lograr este sueño, María José lanzó una campaña de fondeo ciudadano que resultó ser un éxito y en muy poco tiempo; esta joven reunió los 40 mil pesos que necesitaba para iniciar su viaje. 

Hace casi cuatro semanas que María José despierta rodeada de la imponente naturaleza chiapaneca. Decidió comenzar el recorrido por el sureste del país, a los pies de las montañas que fueron testigo del levantamiento armado indígena, ocurrido cuando María José era apenas una niñita.

Pero más allá de estudiar la historia del pasado, o pensar en políticas a futuro, a María José le interesan las historias del presente. Ella se ha detenido a hacer lo que muy pocos, a pensar en quiénes son realmente cada una de las personas que forman esa masa convertida en cifra apabullante. ¿Qué sueñan?, ¿cuáles son sus alegrías?, ¿para ellos, su situación es trágica? o ¿son felices?, ¿qué tienen que decir? y, lo más importante, ¿qué tienen que enseñarnos a todos los mexicanos?

El sueño de María José no es complicado. Ella quiere escribir las historias de la pobreza y durante cuatro meses las perseguirá a los lugares donde nacen. Visitará seis regiones de México en los estados de Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Querétaro, Chihuahua y estado de México. No necesariamente todas las comunidades son indígenas, porque la pobreza en nuestro país tiene muchos rostros diversos.

Pero este no será un trabajo académico, escrito desde la distancia y con la frialdad de un estudio científico. “México a través de sus almas” pretende ser un libro contado en primera persona donde la escritura de María José estará al servicio de los verdaderos protagonistas de la pobreza mexicana; serán ellos quienes cuenten sus historias.

En lo que va de su búsqueda, María José ha descubierto que las mujeres son mucho más abiertas a la comunicación que los hombres, que en muchas comunidades ya hay muy pocos, pues han tenido que emigrar. Sin embargo, también ha descubierto que existen muchas cosas que le pueden contar, pero que después le piden no incluir en el relato, por miedo o vergüenza. Son los pequeños obstáculos que esta joven debe aprender a sortear en esta misión que se ha impuesto antes de alejarse temporalmente del país, para ir a prepararse y luego volver para seguir poniendo sus conocimientos y su entusiasmo al servicio de México y las personas que le dan alma.

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