Aceptación, un factor clave en la diversidad sexual

Luego de salir de su casa para buscar una vida independiente y enfrentar el rechazo de su madre, Lina ayuda a construir lazos de respeto entre las familias para dar un giro a sus vidas
Elizabeth Palacios
08/07/2014 - 03:00

Lina sabe lo que es el rechazo de tus seres más amados. Que tus padres no acepten tus decisiones y que la forma en la que tomas las riendas de tu vida, sin quererlo, les lastime.

Durante trece años, Lina y su hermana estuvieron alejadas de su madre, que no aceptaba su decisión de salir de la casa familiar para vivir de forma independiente. Para ella, tal decisión era una afrenta a los valores tradicionales que las obligaban a salir de esa casa, única y exclusivamente para casarse de blanco.

Esa experiencia personal de rechazo, aunque no estuvo vinculada a una determinada preferencia sexual, fue el primer motor para lo que ahora se ha convertido en la parte fundamental de sus días: tratar de entender el rechazo que viven muchos jóvenes en sus familias por algo que no debería ser motivo de ruptura: tener una preferencia sexual distinta a la heterosexual.

Lina Pérez Cerqueda realiza labores de acompañamiento terapéutico para madres y padres de familia que buscan entender y aceptar las decisiones de sus hijos, no sólo respecto a su preferencia sexual, sino en cuanto a vivir su propia vida.

En la década de los 80, cuando Lina y su hermana fueron rechazadas por su madre por desear vivir solas, de manera independiente, sin un “hombre que las protegiera”, no era sencillo para las mujeres romper esquemas. Así, en sus amigos homosexuales, Lina encontró muchas similitudes. Ellos también eran rechazados por sus familias, algunos hasta tenían que tomar un avión y trasladarse a otro país por largas temporadas para vivir libremente, aunque al regresar a sus familias volvían al mundo de la simulación.

En aquellos años, Lina ya se había graduado como psicóloga y trabajaba en el campo de la educación especial. Le tocó vivir de cerca, gracias a su círculo de amigos, el proceso de sorpresa, aprendizaje y luego, prevención del VIH-Sida.

Lo que los años de capacitación formal, y la experiencia de vida, le han enseñado a Lina es que la vida de una persona puede cambiar radicalmente si trabaja en la reconstrucción de lazos afectivos, a partir del respeto, la aceptación y el amor.

Hoy, Lina trabaja con las familias de personas homosexuales desde Cuenta Conmigo, A.C., donde se imparten talleres y sesiones terapéuticas que ayudan a que las personas involucradas logren esa reconstrucción de sus lazos afectivos y puedan reconocerse y aceptarse plenamente.

Uno de los primeros pasos para este trabajo terapéutico, relata Lina, es derribar algunos mitos. El primero y más importante es aquel que limita la sexualidad al aspecto reproductivo. 

También es importante que las madres, y los padres, se liberen de culpas y de sus propias expectativas. Lina ha descubierto que los prejuicios son el resultado de los miedos, pero uno de los mayores miedos de estas madres y padres de familia es que sus hijos sufran. De ahí la importancia de la comunicación asertiva y la reconstrucción de los vínculos de amor básicos.

Cada persona debe cumplir sus propias expectativas de sí misma, no las de sus padres, no las de sus amigos, no las de su entorno. De lo contrario, se anularía como individuo.

Cuando Lina comenzó su trabajo en Cuenta Conmigo, quienes buscaban el apoyo terapéutico eran adultos. Hoy, cada vez se acercan personas más jóvenes, adolescentes incluso, que asumen su homosexualidad y desean hablar de ello con sus familias.

Recientemente, se han incrementado los casos de personas transexuales —y sus madres— que se acercan a la organización para recibir esta orientación y acompañamiento terapéutico.

Antes de despedirnos, Lina piensa un poco y me cuenta que una de las primeras reacciones en las madres y padres de familia es angustiarse por querer cambiar a quienes agreden o rechazan a sus hijos. Así, en el proceso terapéutico, uno de los primeros pasos es ayudarles para que lleguen a la conclusión de que su tarea no es cambiar a nadie mas que a ellos mismos. Como hombres y mujeres, revisar la persona que somos y que queremos ser, sin duda es el primer paso para vivir una mejor sexualidad, sin importar la preferencia sexual.

Después de tantos años de trabajo, Lina se siente convencida de que los cambios que cada persona tenga, incidirán en cada familia y, por ende, derivarán en cambios culturales y sociales, que ayudarán a liberar a las personas del estigma y la discriminación.

 

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