El clímax bajo la lupa

Investigadores estadounidenses realizan experimentos para descubrir lo que sucede en el cerebro de las mujeres que gozan de un orgasmo
Cecilia Rosillo
06/08/2014 - 03:30
 
Ya es muy comentado que el orgasmo es de quien  lo trabaja, pero hay  quienes hasta los donan o los venden, con el propósito  de que la ciencia avance en sus descubrimientos y nos deje en claro esos “misterios” del sexo.
 
El neurocientífico estadounidense  Barry Komisaruk  es el investigador que más orgasmos ha adquirido en compra o en donación para realizar sus investigaciones en su laboratorio, los cuales suman más de 200, sólo de mujeres.
 
La tarea   del investigador es analizar el cerebro de las mujeres cuando llegan al clímax para comprender los mecanismos que disparan este estado de entusiasmo, qué papel juegan las hormonas, los péptidos y las neuronas, y cómo se podrían provocar esas sensaciones de forma más intensa, ya que ha asegurado querer  encontrar una manera de aumentar el placer en la vida de las personas.
 
Así, a cambio de cien  dólares, las voluntarias pasan por toda una experiencia científica erótica. Primero, las mujeres deben entregar una muestra de orina para  comprobar que no estén embarazadas,  pues el feto podría estar  en peligro durante la prueba.
 
Luego, en una sesión individual, son colocadas boca abajo en una máquina de resonancia magnética, en esta posición, la cabeza está más sujeta y es mucho más fácil ver lo que ocurre en el cerebro durante en escaneo.
Inmediatamente después, empieza la estimulación para conseguir la excitación de las donadoras y que lleguen al orgasmo, lo que no siempre es fácil, ya que además de Komisaruk, su equipo generalmente está conformado por otros cinco investigadores.
 
Según algunas de sus donantes, esta prueba les ha costado trabajo porque no hay intimidad cuando cinco personas las están viendo a través de sus monitores y ellas son quienes,  a través del autoerotismo, consiguen sus orgasmos .
A sus 68 años, Komisaruk trabaja en la Universidad de Medicina de Nueva Jersey y ha pasado gran parte de su vida dedicado a la estimulación vaginal, “profesionalmente hablando”, suele bromear con respecto a su trabajo.
 
El científico asegura  que cuando llega el clímax, el sonido amplificado de las neuronas se asemeja al ruido que hacen las palomitas de maíz a punto de estallar en el microondas.
 
Además ha descubierto que no todo está en los genitales, y que por increíble que parezca, hay casos documentados de hombres y mujeres que han sentido orgasmos durante la meditación, el parto, al orinar, o al ser estimulados en la boca, el hombro y los dedos del pie.
 
Según sus resultados, el orgasmo es una propiedad general del cerebro que puede producirse por diversas formas de estimulación. Por ejemplo, descubrió que con la orina, los nervios que trasportan esa sensación son los mismos que llevan esas sensaciones a la zona genital, lo que produce un placer similar.
 
Sin embrago, y pese a todas sus investigaciones, Komisaruk, dice que uno de los mayores misterios no resuelto sobre el orgasmo  es que activa la misma parte del cerebro que el dolor, lo cual se puede ver claramente en las caras de las voluntarias.
 
Las expresiones de sus caras en las imágenes tomadas cuando experimentan placer no distan casi nada de las tomadas cuando experimentan dolor.
 
Así, las preguntas ¿cuál es la diferencia entre placer y dolor? y ¿qué hace que algo se sienta bien?,  son para él aún  un misterio.  
 
 
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