Ahí está el detalle

La admiración que Javier siente por uno de los cómicos más importantes que ha dado nuestro país lo llevó a convertir el carrito en el que bolea zapatos en todo un museo itinerante
Tanya Guerrero
04/06/2014 - 03:00
La mayoría lo conoce como “un pequeño museo”. Turistas y capitalinos que se pasean por el Centro Histórico de la ciudad  piden permiso para sacarse fotos; aprovechan también para bolear sus zapatos y observar las 25 piezas de la imagen de Cantinflas que   alberga la colección,  pegada con silicón, al  carrito itinerante que carga cepillos, trapos y betún de colores para lustrar calzado. 
 
El “curador” es Javier Cortés, un bolero que trabaja de lunes a sábado en la esquina de Gante y Madero. Es el amor al personaje de Cantinflas lo que lo mueve a coleccionar muñecos de resina que pega en el lugar donde trabaja. Ahí están caracterizados los papeles que Mario Moreno interpretó a lo largo de su vida. 
 
 “Veo las películas con mis hijos, también las caricaturas que pasaban antes. Me gusta que es cómico, pero también te hace reflexionar sobre lo que él interpreta. Por ejemplo, cuando es doctor y opera a un niño, vi la forma en la que es bueno ayudar a las personas”, explica el bolero.
 
Como trabaja en la calle, su colección ha sufrido algunas bajas por el robo de piezas importantes, como la de Cantinflas diablito y Cantinflas torero, muñequitos que son favoritos del público. 
 
Aunque El Bolitas, como le apodan en la cuadra, trata de estar al tiro, hay días en los que regresa de comer y descubre que una parte del llamativo de su carro cambió de dueño. “Me los dejan rotos y   con las puras patitas y la base. Está muy difícil despegarlos, entonces los rompen para llevárselos y  los tengo que reemplazar”.
 
Es bolero desde hace 18 años, pero lleva sólo cuatro coleccionando su preciado tesoro, que halla en Tepito y Plaza Aragón. “Si me falta una, ahí ya saben cuál es y me la buscan”. 
 
Con un tono similar al del actor mexicano, Javier explica que su caracterización favorita de Cantinflas es la de “El bolero”. Además de esta figura tiene también “El granjero”, “El siete machos”, “El futbolista”, “Don Quijote”, “El 777”  y el clásico “Chato”. “El que ya no tengo es el cilindrero, ese es muy difícil de conseguir”, dice.
 
Además de los Cantinflas, el carrito de bolero, donde Javier trabaja ocho horas, también guarda una colección de 300 monedas de distintos países. Todas regaladas en estos últimos cinco años por turistas de  Brasil, Colombia, Italia, Argentina y   EU.
 
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