LA BANQUETERA

Un local de la colonia Guerrero se ha convertido en un punto de referencia obligada por los exquisitos platillos que ofrece con el sazón del Bajío y de otras regiones de nuestro país
Tanya Guerrero
03/10/2014 - 04:00
Si a mí me dieran opción, yo le mordería  la panza todos los días de mi vida. Es suave, limpia, bien servida, pica rico y muy despacito. Por eso, todo mundo siempre se la está chuleando: “Qué bonita pancita tienes”, “está  bien buena tu panza”. 
 
La gente que viene a la colonia Guerrero para probarla, sale de este local pensando sólo una cosa: “Pa’ pancita, la de Armando”. 
 
“Me siento contento de que la gente me diga que le gusta mi panza. Es lo que hace que la prepare mejor y le eche más ganas. Me motiva”, dice Armando Ramos, el hombre que heredó de mano de sus padres el sabor del estilo Guanajuato y hace lujo del mismo para preparar a diario 30 kilos y 40 patas, cocinados en menudo. 
 
Esta panza que compra es fresca. La enjuaga y lava en agua hirviendo para limpiarla de nuevo. “¿Quieres que te diga cuál es el secreto? La limpieza”.  Mucha gente compra la carne ya limpia y así la avientan a cocer, “y eso es una porquería”, cuenta don Armando. 
 
El menudo se prepara con caldo de chile guajillo, sal, ajo que se cuece durante 12 horas. A las cinco de la mañana, termina de prepararla para darle los últimos retoques de sazón, en una olla que parece del tamaño del mundo. Ahí, libros, cuajos, callos y cacarizos se mueven a puro cucharón de madera. Porque si alguien sabe mover la panza, ese es Armando. 
 
Piensa que la mejor forma de prepararla es a la “antigüita” como le enseñaron sus padres. Con carne natural, sin químicos que le hacen daño a la gente, o le matan el sabor. 
 
Hace setenta años liquidaron del trabajo a su padre. Llegó a casa con su esposa y le dijo: “Mujer, vamos a vender panza”. El local comenzó en Santa María la Ribera, se llamaba “Menudo Guanajuato”, porque toda la familia era de Acámbaro. 
Después se cambió aquí, en la Guerrero, y no se ha movido. 
 
Para disfrutar de tu panza, nunca está de más echarte una deliciosa “novia”, que son las tortillas hechas a mano, tiradas en un comal que a fuego lento se ponen infladas o “panzonas”. De ahí que don Armando les diga “novias” y la gente cuando las pide dice: “Dame esa panzoncita que acaba de salir”. 
 
Además, se ofrecen sopes estilo Veracruz, atole de maíz de leche, quesadillas y el servicio es impecable. Si andas de suerte, Patito, la mesera del lugar, te sirve más caldo calientito con muchas “novias” sobre tu mesa.
 
Mientras unos quieren esconderla, este hombre dedica su vida a consentirla, sazonarla y ofrecerla. Armando la prepara bien y la sirve al gusto. Quédate con la de mejor sabor. Ven a probar “La panza de Armando”. 
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