Sin Clóset: Una noche loca

La ciudad de México cuenta con varias zonas en donde la comunidad gay cuenta con una gran variedad de lugares para entretenerse
Raúl Piña
03/07/2015 - 04:00
Siendo la ciudad de México una de las metrópolis más sofisticadas y glamorosas del mundo, no le podían faltar lugares que en las noches se tiñen de púrpura y acogen a los chicos más bellos de la capital: los gays.
 
La Zona Rosa es indudablemente el lugar más conocido e icónico del ambiente gay de la ciudad y desde finales de los '70 parece tener momentos de gloria y otros no muy afortunados.   
 
En esta época vive uno de sus mejores tiempos, dada la apertura social que se percibe en el país en cuanto a temas que conciernen a los derechos humanos y libertades a personas de la comunidad LGBTTTI.  
 
La calle de Amberes tiene una notable cantidad de antros que son primordialmente para gente muy joven que gusta de quitarse la camiseta, mostrar estómagos de lavadero y prenderse con música trance/progresivo/circuit/etc. Son más bien locales pequeños, pero ‘todo cabe en un antrito, sabiéndolo apretujar’. 
 
Si no aguantas los empujones, arrimadas de camarón, ruido a todo lo que da y sudores que se huelen por todos lados; este sitio no es para ti.
 
El Almacén (antes El Taller) en Florencia y Londres es quizás uno de los lugares más emblemáticos del ambiente gay en la capital.  Ha sido sede de movimientos político/sociales de la comunidad y a la fecha tiene los martes (8 pm) pláticas del Colectivo Gay, donde se informa y se habla de temas de interés para nosotros, los color púrpura. La música es mezclada, pero por lo regular es más pop latino. Aquí verás a los clientes bailar en una pequeñísima pista de baile, mientras el resto ve las pantallas con los videos que suenan en el momento y se convierten en María José, Yuri o Shakira, pegando de gritos y sintiendo que son protagonistas del clip. 
 
Los meseros de este lugar son muy amables y nunca te meten ‘caballazo’ en la cuenta. Hay noches que tienen show de sexo en vivo en el sótano, pero de eso no sé cada cuándo lo hacen.
 
Al ladito, como diría mi tía Alicia, pared con pared, está El Vaquero. Aquí lo fuerte son unos que se sienten muy ‘fuertes’, pero que si pasa un ratón, gritan.  
 
Está lleno de sombreros texanos, botas vaqueras y camisas a cuadros. Muchos de ellos bigotones y bien bragados. Lo más destacado del lugar es ver bailar a  éstos ensombrerados al ritmo de la
 
Banda del Recodo y Los Tigres del Norte. Ya cayendo la madrugada caen las cumbias y el merengue, y se transforman en unas delicadas y muy cadenciosas ‘Ana Bárbaras’.
 
‘Nichos’ es un bar en Londres, casi esquina con Florencia  que, según el tema, es para ‘osos’, es decir, gente obesa o de complexión robusta que gusta de ligarse, amarse y casarse entre ellos. Este bar esta  demasiado ‘cerrado’, no hay mucho espacio. 
 
Es para gustos definidos solamente.
 
Fuera de la ‘zonaja’, podemos irnos al Centro Histórico y al mismisímo corazón de Garibaldi, área muy protegida recientemente.  
 
La calle de República de Cuba, al igual que Amberes, se abre con un arcoíris de posibilidades. Comienzas por la Cantina La Viena, que inicia la noche con música de rockola y acabas bailando en una muy amplia pista. Al lado, El Oasis con un regular show travesti y casi el mismo tema de la anterior, pero un poco más ‘raspa’.  
 
Más adelante, el Marrakech  y La Purísima.  Este último siempre lleno, con demasiada gente; yo no aguanté ni 10 minutos dentro del lugar, pero parece que a los demás sí les puede encantar estar ahí.
 
De pronto, las posibilidades se alejan del primer cuadro de la ciudad y considerando que ésta es enorme, pues se diversifica y se expande rebasando códigos postales.
 
Tom’s en Insurgentes  Sur, colonia Roma, con ‘strippers’ totalmente desnudos y cuarto oscuro, para que entren todos, todos, todos a hacer sus cositas. Esas que tanto perturban a ciertos personajes homofóbicos.
 
Mientras que el ideal para gente leather (cuero), está el Envy, en Masaryk, Polanco, es el antro de los ‘niños bien’, pero bien ‘entachados’, ja, ja, ja.  Sólo música 
electrónica en este  sitio.
 
Para los que tienen gustos ‘chacaleros’ se recomienda  Las Adelitas, por avenida Río San Joaquín, lugar donde se puede ligar a militares, policías o entrenadores de gimnasio. Hay que llevar dos presupuestos, el del gasto de la noche (tragos, propinas, etc.) y el del precio que algunos de estos hermosos mancebos te van a pedir.  
 
Obviamente, hay muchos más lugares, muchas más opciones y más diversidad, en una ciudad que nunca para, que nunca duerme y que, como esa misma comunidad gay, siempre está llena de entusiasmo y de vida.  
 
Algo que no tiene duda es que una noche en cualquier bar gay es siempre  intensa y llena de diversión por donde voltees.  
 
Como dicen por ahí: “Si los hombres gay no existieran, habría que inventarlos”.
 
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