LUCHA LIBRE

A la Avispa Dorada le bastó un entrenamiento para ser rendida por el estilo mexicano

Dejó su país en busca de su sueño
Gabriel Cruz
06/12/2018 - 15:04

Siete años han pasado desde el día que la Avispa Dorada conoció la lucha libre mexicana, un estilo que se internó en lo más hondo de su ser y que la conquistó a tal grado, que una vez superados sus estudios lo dejó todo en Seattle, Washington, para buscar el sueño de ser parte del Consejo Mundial de Lucha Libre, reto que conquistó hace unas semanas.

Formar parte de la lucha libre mexicana nunca ha sido un juego para ella, quien con poco más de seis meses en México ya domina el español y disfruta cada paso que da en las filas del CMLL, “fue algo grande estrenarme en la arena México, un sueño que vengo buscando desde hace siete años”.

La pasión por los costalazos aztecas la recibió de su profesor José Luis Gómez, un exluchador mexicano que comanda “Lucha Volcánica”, en territorio estadounidense, “él me dio todas las bases durante siete años; ya en México, Virus y el Último Guerrero han sido mis maestros, a todos les guardo mucho respeto”.

A los 25 años, tiene bien claro por qué eligió a la lucha mexicana para seguir sus andanzas en los enlonados, “el estilo mexicano es más fluido, con más gracia, lo que se hace en mi país es seco, lento, con azotones y no es algo que me atraiga. Antes de entrenar no sabía nada de ningún estilo, pero en mi primer año de la universidad conocí a un luchador que se llama Ave Rex, él me invitó a una clase y me encantó desde el primer momento”.

La realidad es que no había muchas opciones en su tierra, al menos de su agrado, “quería dedicarme a esto y tenía que moverme a México. Me sorprendió debutar tan pronto, pero siento que es porque no hay muchas mujeres que se dediquen al cien por ciento a la lucha libre como yo, tengo una rutina bien establecida, con tres días de pesas y tres de entrenamiento de lucha, es un estilo de vida que me encanta practicar”.

EL HONOR DE LA TAPA. Ser enmascarada en Estados Unidos es tan poco común, que cuando su profesor se lo propuso aceptó por respeto a él y a todo lo que le había transmitido, “es un gran honor llevar una máscara, es como una marca de calidad. Para mi, la invitación a compartir esa cultura fue algo muy especial, no tengo una herencia ligada a eso y lo respeto mucho, en cada lucha me gano la oportunidad de seguir poniéndomela”.

Debutó en la esquina del bien en la arena México, su estilo aéreo, rápido y técnico la tenía destinada a ese bando, un lugar desde donde quiere atrapar el éxito. “Fue como un sueño el debut y me sentí muy bien, creo que fue un indicativo de que ya estaba lista para esta oportunidad y voy a seguir por ese camino”.

 
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