“Es una maravilla, aquí está la historia del futbol: Mundiales, finales de Mundiales, jugadores maravillosos” Luis Figo

Estadio Azteca cumple medio siglo de gloria

El estadio Azteca cumple media centuria de pasión, sueños y leyendas, como marco majestuoso no sólo de eventos de futbol, sino también de música, religioso y otros deportes
Redacción
29/05/2016 - 15:00

El último destello de Pelé, la inolvidable actuación de Maradona ante Inglaterra y el partido del siglo en el que Franz Beckenbauer jugó con un hombro inmovilizado ante Italia, son algunos de los momentos mágicos que se vivieron en el estadio Azteca, una cancha que llega a su 50 aniversario envuelta aún en la magia.

Desde su inauguración el 29 de mayo de 1966, el Azteca se yergue majestuoso, de manera imperturbable y siempre renovado en lo que una vez fue el tranquilo pueblo de Santa Úrsula.

En él han dejado incontables recuerdos los Mundiales de 1970 y 1986 y que posicionaron a México como un serio anfitrión deportivo en todos los niveles.

Pero también albergó Juegos Panamericanos, conciertos de música, peleas de boxeo y partidos de la NFL, además de que es la sede del América y de la Selección Mexicana.

LAS COPAS.

En el Mundial de 1970 dos hechos empezaron a escribir la historia del Azteca: El partido del siglo entre Alemania e Italia y el último título de Pelé.

El duelo entre Alemania e Italia, disputado el 17 de junio de 1970 ante 102 mil 444 espectadores, está considerado como el mejor encuentro de las Copas del Mundo. El marcador 4-3 dejó fuera a una de las mejores selecciones alemanas y permitió a Italia llegar a la final ante Brasil.

En ella, O Rei Pelé lideró al Scratch du Oro a su tercer título mundial alcanzado tras los de 1958 y 1962.

Pelé salió a hombros como el torero que es cargado por los aficionados después de hacer una gran faena en la arena.

“Es una imagen que recuerdo, aunque desde antes vino a jugar a México con el Santos de Brasil en cuadrangulares, pentagonales, hexagonales en el estadio Azteca. Fue grandioso ver la magia del gran astro brasileño”, cuenta Melquiades Sánchez, el locutor del estadio Azteca desde 1966.

El Coloso de Santa Úrsula ha sabido guardar los momentos memorables de su pasado.

El enorme túnel que los jugadores cruzan para ir a los vestuarios y la cancha es una galería de imágenes de los futbolistas más conocidos de la historia del balompié y de otros deportes.

En una foto de gran formato se ve a “El Kaiser” Beckenbauer con el brazo en cabestrillo y pegado al pecho para poder seguir jugando tras una luxación.

“Fue dramático ver cómo la gran energía alemana surgió en ese momento a través de Beckenbauer. Queda en el recuerdo como uno de los hechos más importantes en el monumental inmueble”, agrega Sánchez.

Una placa conmemorativa colocada en uno de los muros del Azteca rinde homenaje “a las selecciones de Italia y Alemania, protagonistas en el Mundial de 1970 de El Partido del siglo”.

La Copa de mundo regresó a México 16 años después. Esta vez no estaba Pelé, pero sí Maradona, quien escribió un capítulo antológico del futbol en los cuartos de final de aquel Mundial.

El Pelusa adelantó a Argentina con la mano, un gol bautizado como La Mano de Dios y después sentenció el duelo con el tanto más recordado de la historia de los Mundiales, el mejor de la historia, dicen muchos, con un slalom desde su campo y en el que se zafa de varios rivales ingleses.

Días después, Argentina ganó el título al imponerse 3-2 a Alemania ante 115 mil aficionados.

MONUMENTAL.

Desde su creación, el Azteca es el estadio más grande de Latinoamérica y uno de los cuatro más impactantes del mundo con más de 100 mil espectadores, después del Bukit Jalil (Malasia), el Salt Lake Stadium (India) y el Reungrado (Corea del Norte).

Construido por Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares, El Coloso de Santa Úrsula ha sido sede de importantes competencias internacionales: Dos finales del Mundial, una final olímpica (1968), finales de la Copa Confederaciones, de Copa Oro, de los Mundiales Sub-20 y Sub-17, entre otros.

Como arena de boxeo, el 20 de febrero de 1993 el campeón mundial de peso superligero Julio César Chávez venció al estadounidense Greg Haugen ante una cifra récord de 132 mil 274 personas. 

 
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