Se rifan entre dos fuegos

Estos luchadores encienden a los aficionados desde el ring, y, como bomberos, apagan el fuego en la vida
22/08/2015 - 10:22

Después de nueve meses de preparación para convertirse en bombero, la prueba de fuego llegó en un accidente que cobró la vida de una mujer. Algo común en la vida de estos héroes de carne y hueso, pero el joven tenía que pagar derecho de piso: recoger los restos del cerebro de la fallecida lo marcaron para siempre en su valioso oficio.

La sangre regada en el asfalto no desapareció de su memoria, tiempo después apareció inconscientemente en su nombre de batalla como luchador, nació así Muralla Sangrienta, un maloso que también venció la oposición paterna para triunfar. "En la lucha llevo 15 años. Mi padre es luchador y me puso a gente experimentada enfrente para darme una lección y que me arrepintiera, me fue muy mal pero no me rendí".

Hoy, presume, está en el lugar que quiere y lo hace con entrega: "Ser bombero es una profesión sin igual, apasionante, el reconocimiento de la gente, el aplauso que nos dan cuando vamos por la calle. Algo similar pasa en la lucha libre, ganarse el respeto de ellos te engrandece y es gratificante que alguien te pida un autógrafo o simplemente te salude".

En el ring, su trabajo es fastidiar a la gente, hacerla vibrar, "que saquen su coraje ante un personaje. Subirme a un ring no tiene precio y lo doy todo. Tanto como bombero como luchador tenemos que cuidarnos muchos y mantenernos en forma para que las lesiones en la lucha, y los accidentes como bombero no te sorprendan, que tarden en llegar mucho tiempo".

(video cortesía YouTube)

UNA DURA REALIDAD. El Lobo Salvaje siempre pensó que la lucha libre era pura payasada, "hasta que me di cuenta que sí se pegan de verdad". Igual le pasó en su primer encuentro con el fuego: "Fue de miedo a lo desconocido. Lo veía en las películas o en la tele pero en vivo fue algo durísimo de encarar".

Recuerda que a la lucha libre llegó por curiosidad. "Pensaba que era pura fantasía hasta que entrené por primera vez con Tony Cirio en la Azteca Budokan, me decían que no servía y eso me mantuvo en el gimnasio hasta ahora".

Alejado de su máscara, su equipo de bombero es su aliado más fiel. Al fuego lo respeta y no lo considera como un enemigo, "lo veo como un hermano, él hace su trabajo y yo el mío, conforme pasa el tiempo lo vas conociendo y entiendes la manera en que se mueve para poder hacer tu labor".

En su vida diaria, el bombero y el luchador se encuentran de muchas formas, "el deporte me ayuda a desenvolverme en los eventos. Vivo esa doble faceta de hacer el bien a la ciudadanía y como luchador saco mi coraje deportivamente, son adrenalinas distintas pero sobre todo en la lucha se puede desfogar más. De bombero son aplausos, como luchador me reconocen con mentadas, son pequeños triunfos que me llenan, en ambos me siento realizado y significa que hago bien mi trabajo".

(video cortesía YouTube)

LA VIDA EN JUEGO. Con el sudor aún en la frente tras cumplir con una nueva encomienda propia a su labor como Bombero, el Juez se sacude el casco que lo protege del fuego para ceñirse una máscara que lo transforma en un ídolo distinto pero igual de poderoso.

¿Qué te sorprendió primero en la vida?

"Ser bombero. Fue un sueño infantil hecho realidad en mi juventud. Mi trabajo es una satisfacción enorme, poder ayudar y en la lucha libre rudear a mis contrincantes me agrada".

¿Qué se necesita para ser bombero y luchador?

"Para ambas hay que tener y sentir una vocación total, sin ella no estarías por mucho tiempo en estos mundos tan singulares en la sociedad"

Alumno del Faisán en la arena México, luego de dos años de apagar incendios se estrenó en los azotones, un mundo mágico en el que ya suma 15 años.

¿En qué se parecen tus profesiones?

"En el aplauso y la admiración de la gente. Son profesiones sufridas,  a veces no sabemos a lo que nos enfrentamos cuando empezamos una labor en un incidente y subimos al ring. Sobre todo al principio, cuando como novato pagas derecho de piso, pero como dicen, el que por su gusto muere hasta la muerte le sabe"

¿A qué le temes?

"A muchas cosas. Hace unos años caí en una barranca casi 10 metros, estuve cuatro meses fuera de mis dos actividades favoritas. Soy un bombero y luchador con experiencia, por eso no me pierdo miedo y respeto a ambas, en las dos te juegas la vida. Ser luchador rudo es una forma de catársis a lo que vives como bombero".

(Video cortesía YouTube)

 

ÍDOLO DE TIEMPO COMPLETO. Con 25 años en el Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, la adrenalina no fue suficiente y le dio vida al Faraón Dorado, un personaje que roba aplausos, lo mismo en la calle que en el rombo de batalla.

¿Cuál de tus dos labores es más difícil?

"La de bombero, sin duda. Porque nunca sabes a lo que te vas a enfrentar, cada evento es diferente, andar en la ciudad no es fácil, es una vida llena de emociones. Rescatar a personas en incendios es lo más gratificante, salvar vidas es lo máximo"

¿En qué momento supiste que serías un buen bombero?

"Primero nos debe gustar ayudar a la gente, tener la voluntad de servicio; después tener amor a la camiseta y un carácter fuerte para poder actuar en un incidente peligroso; aunque  la nobleza para auxiliar a la gente es vital"

¿Qué te llena más en tu trabajo?

"Todo. Hay mucho apoyo de la gente, cuando nos encuentra en la calle nos echa porras, es algo de lo que nos alimentamos y no permite que nos rindamos. Vivo en cierta forma dos roles como ídolo, cuando dejo el equipo de bombero y me pongo la máscara nuestro objetivo es divertir a la gente, es, de algún modo otra forma de salvarlos de sus malos momentos"

¿Alguna de las dos es más sufrida?

"La adrenalina que se vive es similar: en un choque, incendio o explosión está al cien; en la lucha lo mismo, porque de alguna forma siempre estás en riesgo de lesionarte, en ambas profesiones los compañeros con nuestros mejores aliados para salir bien librados"

(video cortesía YouTube)

 
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