Pickles, el "héroe" del Mundial de 1966

Hace 47 años, este Collie fue la figura de la Copa del Mundo celebrada en Inglaterra, tras recuperar el trofeo que había sido robado
20/03/2013 - 11:27

Sucedió hace 47 años, era 1966. Todos los ojos del mundo se dirigían hacia Inglaterra, el país que había sido elegido como anfitrión de la Copa del Mundo de futbol celebrada en aquel año.

El torneo se llevaría a cabo en aquel territorio del Reino Unido del 11 al 30 de julio de 1966. 16 selecciones nacionales serían las encargadas de disputar el torneo más importante del balompié mundial con la intención de obtener la corona que los distinguiría como el mejor equipo del planeta.

Era tal la emoción vivida por los ingleses en aquel tiempo que los organizadores del Mundial decidieron exponer a la antigua copa Jules Rimet a todo el público en una exhibición especial organizada en el Salón Central de Westminster, en Londres.

En la mañana del 20 de marzo, se dio a conocer que alguien se había robado aquella copa hecha de oro. El ladrón envió un mensaje a la Asociación Inglesa de Futbol (FA) en donde pedía cerca de 86 mil euros cambio del trofeo, situación que puso en jaque a los directivos de dicha organización.

A los pocos días, la policía dio con el paradero de la persona que se había puesto en contacto con la gente de la FA para pedirles dinero, el cual ya no tenía en sus manos el trofeo. Aun así, días después, fue condenado a dos años de prisión.

Había pasado una semana del robo, nadie tenía noticias del paradero de la copa y los organizadores del Mundial ya habían encargado al joyero George Bird la fabricación de una réplica de la copa, la cual sería de bronce cubierta con una ligera capa de oro.

La mañana del domingo 27 de marzo, un hombre llamado Dave Corbett salió a pasear con su perro, un Collie llamado Pickles. El can se alejó de su amo y se adentró en un jardín, en donde empezó a olfatear y a rascar la tierra para hacer un agujero.

Corbett se aceró a su mascota y de repente, notó como el perro había descubierto un gran objeto envuelto en periódico que fue enterrado en ese lugar; el hombre lo tomó, le quitó el papel y se percató que se trataba de la desaparecida Jules Rimet.

Dave se comunicó de inmediato con la policía y les contó sobre el hallazgo. En un principio, las autoridades no creían la versión de que Pickles había encontrado la copa, pero luego de arduas sesiones de interrogatorios al dueño del can, se convencieron de que aquella historia era real.

Como recompensa, Corbett recibió una recompensa de seis mil euros, además de comida gratis durante un año para Pickles; también, fueron invitados a una cena que ofreció la reina Isabel II, tras la victoria de Inglaterra frente Alemania que los convirtió en campeones del mundo, en donde se dice que al animal se le permitió lamer todos los platos con las sobras de los comensales.

Durante años, la hazaña de Pickles fue recordada por la gente de la FIFA, quienes un par de años antes del Mundial a celebrarse en México en 1970, se acercaron a Corbett para extenderle la invitación de viajar con su perro a nuestro país y ser unas de las figuras principales de la ceremonia de inauguración.

Desafortunadamente, Pickles moriría un año antes del evento, cuando se estranguló con su propio collar y correa, mientras perseguía a un gato.

 
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