Pica como avispa

Sólo buscaba defenderse. El mundo del boxeo ganó a Muhammad Ali porque le robaron su bicicleta
Redacción
11/06/2016 - 17:26

Nacido Cassius Marcellus Clay el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky, Ali comenzó a boxear a los 12 años después que le robasen su bicicleta nueva y le prometió al policía Joe Martin que él le daría una paliza a la persona que se la hurtó.

Clay pesaba apenas 40 kilos en aquel entonces, pero Martin comenzó a entrenarle en su gimnasio de boxeo, en el inicio de una carrera amateur de seis años que concluyó con la medalla de oro en los pesos ligeros en las Olimpiadas de 1960.

En su autobiografía, The Greatest, Ali escribió que lanzó su medalla de oro al río Ohio tras una pelea con una pandilla de motociclistas blancos, que comenzó cuando a él y a un amigo les negaron servicio en un restaurante en Louisville.

Tras vencer a Liston para ganar la corona pesada en 1964, Clay sorprendió al mundo del boxeo al anunciar que era miembro de la Nación del Islam y que rechazaba su "nombre de esclavo". De ahí en adelante sería conocido como Muhammad Ali.

La afiliación de Ali al Islam y su negativa a registrarse en el ejército enfureció a los anglosajones. Eso sucedió el 28 de abril de 1967, un mes después de que noqueó a Zora Folley en el Madison Square Garden de Nueva York. Se le condenó por evadir el servicio militar. Fue despojado de su título y expulsado del boxeo.

Tres años más tarde volvió a los cuadriláteros. Ali noqueó a Jerry Quarry en tres asaltos el 26 de octubre de 1970 en Atlanta. Muchos en el mundo del boxeo opinan que Ali no volvió a ser el mismo después de su larga ausencia, pese a que ganó la corona otras dos veces y la defendió varias más, incluyendo la legendaria pelea con George Foreman y las tres batallas con Joe Frazier.

Ali perdió el título ante Leon Spinks, y regresó para recuperarlo el 15 de septiembre de 1978, en el Superdome en Nueva Orleáns.

Se retiró, pero regresó para tratar de ganar el cetro por cuarta vez ante Larry Holmes el 2 de octubre de 1980 en el Caesars Palace en Las Vegas. Pero Holmes jugueteó con él hasta que el entrenador Angelo Dundee se negó a dejar que Ali respondiese al campanazo en el undécimo asalto.

Pocos años más tarde, Ali dijo que no hubiera peleado con Holmes si no hubiese pensado que podía ganar: "Si hubiera sabido que Holmes iba a vapulearme y dañarme el cerebro, no hubiera peleado con él".

Ali nunca se quejó del precio que tuvo que pagar en el cuadrilátero. "Lo que sufrí físicamente valió todo lo que he logrado en mi vida", reveló en 1984. "Un hombre que no tiene el coraje de arriesgarse no logra nada en su vida".

 
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