Tocado por Dios

Francisco, el papa deportista

El Papa Francisco ha demostrado que su pasión por el futbol no le impide acercarse y vibrar con otras disciplinas
Antonio Esquivel Bernal
11/02/2016 - 13:58

Es innegable que el Papa Francisco es un ferviente seguidor del San Lorenzo de Almagro del futbol argentino, pero eso no le ha impedido mostrar su pasión por otras disciplinas y atletas de diversos deportes que han acudido a él para conocerlo, para agradecerle su apoyo o para mostrarle su fe.

El 15 de mayo de 2013, Juan Martín del Potro visitó en el Vaticano al Sumo Pontífice para “cumplir un sueño que tuvo de niño y para estrecharle la mano al apóstol de Dios”.

“Estaba súper nervioso por conocerlo. Un momento muy lindo fue cuando nos hablaba a todos en su audiencia, giró la cabeza para un costado, me vio y levantó su pulgar. Me reconoció y me sorprendió, pues me comentó que sabía que estaba jugando el torneo en Roma, me bendijo y deseó lo mejor”.

Esa tarde el tenista sudamericano recibió de regalo un rosario y para corresponder el detalle, Del Potro sacó de su maleta la raqueta con la que le ganó al suizo Roger Federer el Abierto de Estados Unidos y se la obsequió como un recuerdo.

 

EL OTRO BALÓN

 Cuando el Papa sólo era Jorge Mario Bergoglio también fue un gran fanático del basquetbol, deporte que practicó cuando era un niño y hasta su adolescencia.

Por eso, el 6 de mayo del año pasado, en su tradicional audiencia en la Plaza de San Pedro, sorprendió a los presentes cuando recibió a los famosos Harlem Globetrotters, quienes no quisieron irse de Italia sin conocer a su Santidad para invitarlo a hacer algunas “suertes” y algunos malabares con el balón de basquet.

El equipo de baloncesto le regaló una camiseta con el número 90 (años que tiene el grupo de animación) y con su nombre bordado en la espalda.

El jugador Flight Time agarró una pelota y la hizo girar sobre un dedo, y luego tomó el índice derecho del Papa y dejó que el balón girara una y otra vez en el dedo de pontífice.

Además lo convirtieron en el noveno Globetrotter honorario, por sus “grandes logros”.

El otro pasaje que ha tenido el Papa Francisco con el reporte ráfaga fue cuando lo visitó James Pallotta, presidente de la Roma y accionista minoritario de los Celtics de Boston, quien acudió a una audiencia con motivo de la Copa Italiana para obsequiarle una playera.

LOS ESPARTANOS

El Papa Francisco mostró que para él el deporte va más allá de las canchas y su amor y pasión llegaron hasta la cárcel.

El Sumo Pontífice recibió en una audiencia privada a los Espartanos, un equipo de rugby que se compone por reclusos y ex presos de la Unidad Penitenciaria 48 de San Martín, que es considerada la más peligrosa de Buenos Aires.

El proyecto de la visita surgió en julio de 2015, cuando familiares y gente del reclusorio presentaron la propuesta a su Santidad, quien grabó un mensaje en video.

En la película, el Papa agradeció en esa ocasión el saludo de los deportistas y les recordó que “en el arte de ascender lo que importa no es no caer, sino no permanecer caído y levantarse para triunfar”.

En otro fragmento se pudo escuchar estas frases: “En el rugby se juega, se cae, pero si se quedan en el suelo, perdieron como en la guerra. En vez, si se levantan en seguida, siguen jugando y pueden llegar al triunfo. No se arruguen, vayan adelante”, alentó Francisco a los presos y ex reclutas.

Al salir de esa reunión, Nicolás Malagoli declaró que todos los jugadores se quedaron impresionados porque los tomó en cuenta.

“Estamos anonadados, fue increíble toda la situación y hasta donde llegó todo este proyecto que empezó hace mucho tiempo”, destacó Malagoli.

Uno de los jugadores apodado El Diente, aseguró que a él que es un ex presidiario, le preguntó que hizo después de salir.

“Nos preguntó en nuestras vidas que hicimos después de salir en libertad, le contestamos los valores que tuvimos y que nos enseñaron en el rugby. Hoy estamos en Roma gracias a eso y en el pabellón hay muy mal nivel de reincidencia. Tuvimos al número uno a nuestro lado, tiene un corazón de oro”.

Otro encuentro especial que tuvo, fue con 7 mil atletas paralímpicos. La reunión fue en el auditorio Juan Pablo II, como parte del famoso evento "Believe to be Alive".

Y en julio de 2013, Francisco bendijo las bandera olímpica y la paralímpica de Río 2016 y en esa visita a Brasil, el sumo pontífice recibió las llaves de Río de Janeiro en una ceremonia celebrada en el ayuntamiento de la ciudad de Río.

Tras un breve rezo, el papa esparció el agua bendita, tras lo cual los presentes, entre ellos atletas paralímpicos en silla de ruedas, aplaudieron.

PUÑOS DE SANTO

Sergio Maravilla Martínez no perdió la oportunidad y cuando visitó la sede de El Vaticano visitó al Papa Francisco y le regaló una réplica del cinturón verde y oro que lo acreditaba como Campeón Mundial del CMB.

El fajín tenía como acabados especiales la cara de Francisco y la bandera del vaticano en un lado y en el otro extremo el rostro del púgil argentino y lábaro patrio sudamericano.

Otro capítulo que tiene que ver con deporte de contacto, pero en equipo, se dio cuando las Águilas de Filadelfia ganaron su juego inaugural de la temporada 2015-16 a los Jets de Nueva York.

Al término del juego se le preguntó a su entonces entrenador en jefe (Chip Kelly) hoy en San Francisco, comentó que ese triunfo se lo acreditaba a que la victoria se debe a la visita del Papa a Filadelfia.

Un nuevo encuentro deportivo de Jorge Bergoglio con la selección de Italia de rugby. El capitán del equipo Sergio Parisse le regaló un jersey con su nombre y un balón de ese deporte, el Pontífice eligió los valores de este deporte y señaló que era una disciplina “dura”, pero de “gran lealtad y respeto”, expresó Francisco I.

A su vez los Pumas argentinos le entregaron una patena (platillo de metal noble en el que se pone la hostia durante la celebración eucarística) con forma de pelota de rugby.

 
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