Río 2016

Árbitro por sus pistolas

Cuando un aficionado lo amenazó con una arma, Arturo Ramos quiso dejar el arbitraje; pitará mañana
Ariadna Montoya
03/08/2016 - 14:00

César Arturo Ramos Palazuelos se adentró en el mundo arbitral cuando era un joven de 16 años con problemas de indisciplina en la preparatoria, en su natal Culiacán.

Tiempo después, en un partido del sector aficionado, un seguidor de un equipo lo amenazó con una pistola. Por ese episodio, sumado a alguno que otro botellazo y la larga espera para saltar de las divisiones de ascenso, deseó colgar el silbato para siempre.

El sinaloense superó el desánimo, debutó hace cinco años en la Liga MX y ahora representará a México y a la Concacaf en los Juegos Olímpicos de Río 2016, un sueño convertido en realidad.

Previo a su aventura en tierras amazónicas, César Arturo comparte su gusto por el cine, la lectura y los amaneceres en la playa.

Y sobre todo su amor por el arbitraje, “porque de esto te tienes que enamorar”, dice, “pues te conviertes en un ser sui géneris que depende de su piernas, del sentido más imperfecto que es la vista, que está con 22 señores profesionales, pero a la vez completamente solo”.

— ¿Qué significa para ti asistir a los Juegos Olímpicos?

— Estoy muy orgulloso de llevar el nombre de México a una de las máximas justas deportivas del orbe. Lo tomo de una manera muy profesional, me he entrenado a conciencia porque es un torneo dinámico, muy explosivo por la misma edad de los jugadores.

— ¿Cuál fue la clave para cumplir esta meta?

— Tuvimos un 2015 muy bueno. Fuimos a un pre Mundial Sub-17 en Honduras, al Mundial Sub-20 en Nueva Zelanda, a Copa Oro. Fue un cúmulo de experiencias que sirvieron para que voltearan al continente americano y eligieran a nuestro equipo arbitral. Pero eso no dice nada, ahora hay que entregar buenas cuentas en Río.

— ¿Cómo te preparas para la justa?

— Me acerqué a la gente de Selecciones Nacionales para que me facilitara videos de las Sub-23 de los países que me pudiera tocar dirigir. Hago doble sesión física, en grupo en la mañana y de manera individual en la tarde para enfocarme en la resistencia y la fuerza de piernas, porque por la edad de los chavales es de alta exigencia la cuestión física.

César Arturo tiene 32 años y es padre de dos niñas (una de tres años y medio y la otra de cinco meses), mismas que son su motivación.

Disfruta el reto olímpico: “Vívelo, siéntelo, porque no sabes si pueda volver a ocurrir”, se dice a sí mismo, como se lo repite desde que debutó en 2003 en Tercera División; en 2005 en Segunda, en 2008 en el Ascenso y en 2011 en la Liga MX. Y sobre todo, desde que en 2014 recibió el gafete internacional por parte de la FIFA.

—¿Cómo decidiste ser árbitro?

— Es una profesión complicada porque eres el malo, el ogro, porque le quitas algo al equipo, pero somos humanos. Nunca nos queremos equivocar, no es con dolo. Cuando tenía 16 años estaba en la preparatoria y tenía problemas de disciplina. Echaba mucho relajo en las clases y un maestro me invitó a un colegio de árbitros, me prestó un reglamento, lo leí y comencé a dirigir primero partidos de niños. Me fue gustando más, fui a un torneo estatal y dije: ‘¡Ah, caray!’. Viajé, fui a un nacional y me enamoré de esto.

—¿Quiénes fueron tus maestros?

— Dios me dio la dicha de encontrarme con dos personas muy importantes en mi vida. Uno me trajo a vivir a su ciudad, a Cuernavaca, es Gilberto Alcalá. Y ya ahí conocí a un tipo con una personalidad impresionante, me trató muy bien: Arturo Brizio Carter. Él siempre ha visto por mi carrera, me aconseja, me regaña. Ellos dos mi carrera como árbitro.

— ¿Alguna vez pensaste dejar esta profesión?

— Una ocasión me tiraron un botellazo, un fan del sector aficionado me sacó una pistola. Imagínate, qué haces, te quedas pensando a ver en qué momento se termina tu vida. Muchas veces pensé dejar esto, también cuando estás en Tercera División o en Segunda y ves que no asciendes. Pero esas experiencias te fortalecen, dices: ‘Yo puedo ser mejor que esto, yo puedo ir a un torneo más importante. Puedo ir del ascenso a la Liga, a los Olímpicos. En el arbitraje todo son metas que te llevan más y más lejos.

— ¿Te molestan las críticas?

— No, es algo que entiendo. Lo que haces es tomar lo bueno, ver las áreas de oportunidad. Muchas veces te atacan en redes sociales, pero tú trabajo no es enfocarte en eso, sino en ser mejor tú, darle a lo que viene y ser positivo. Tener una sonrisa, no puedes ser amargado en la vida.

— ¿Cuáles son tus pasatiempos?

— Me gusta mucho el cine, comer mariscos, leer. El día del partido, si es una ciudad con playa, me gusta mucho ver el amanecer ahí, es de los regalos que la vida te da. 

César Arturo Ramos está listo para disfrutar su aventura amazónica y hacer un buen papel en Río. Las metas a futuro prefiere detallarlas después, pues se considera “un soldado que tiene que estar al pendiente de lo que se le solicite”.

Por ahora sueña con su debut como juez central en los Juegos Olímpicos y ver el amanecer en una las hermosas playas de Brasil.

 

 
TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK