Semana santa y científica

Mar, 31/03/2015 - 05:00

La Semana Santa tiene una característica muy peculiar ya que carece de una fecha fija en el calendario, pese a que en la efeméride (también religiosa) que le dio origen sí se establece un día preciso en el año para su celebración. Esta discordancia se explica mejor mediante las ciencias (astronomía, historia, antropología) que con la teología.

La primera precisión procede de la antropología: las diversas culturas miden el paso del tiempo con base en hitos o hechos de gran trascendencia. Así, durante el imperio romano, el conteo de los años partía de la fundación de Roma. En la cultura china, a partir de la primera dinastía, hace más de 10 mil años. Para los judíos, el conteo inicia con la creación del universo: supuestamente, hace casi 6 mil años. Los mexicas lo hacían con base en su éxodo desde Aztlán.

La segunda precisión es histórica: la Pascua cristiana se deriva de la conmemoración de la liberación del pueblo judío en Egipto, y se le conoce como el Pésaj, y que en el calendario judío se marca como el día 15 del mes de Nisán (floración, en babilonio). Tanto Pascua como Pésaj significan “salto” en griego y hebreo, respectivamente, y esa fiesta de independencia nacional es la que se supone celebraba Jesús con los apóstoles (todos ellos judíos) la víspera de su arresto y crucifixión.

La astronomía nos auxilia con la tercera precisión: Por un lado, el calendario judío es lunisolar, o sea que mide los años con base en las fases de la Luna y las estaciones –equinoccios y solsticios– a que da lugar la traslación de la Tierra en derredor del Sol. Este método lo creó el rabino Hilel, en Babilonia, 500 años antes de la era común (a.e.c.).

Por otro lado, el calendario cristiano es únicamente solar y se basa en el supuesto nacimiento de Jesús, rabino de Galilea, que habría ocurrido, según el Cristianismo hace 2015 años. Hoy se sabe, que Dionisio El Exiguo, monje que hizo los cálculos, se equivocó en al menos un sexenio. O sea que, en todo caso, Jesús de Nazaret habría nacido 6 años antes de Cristo.

Fue este mismo monje quien, en el siglo VI, también estipuló la regla para marcar el inicio de la Pascua cristiana con base en una raíz astronómica: “el Domingo de Resurrección es el siguiente a la primera luna llena que sigue al Equinoccio de primavera (en el hemisferio norte)”. Uno de los efectos de esta disposición fue que sólo esporádicamente coincidirían Pascua y Pésaj, como ocurrió el año pasado y como sucederá en el 2034.

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